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Policiales

Robo a la YPF: buscan datos en las cámaras

La Fiscalía investiga los registros de las cámaras de seguridad ubicadas en los alrededores de donde se concretó el asalto. Hallaron un arma y otros elementos sobre el auto abandonado por los delincuentes.

 

A 24 horas del golpe comando contra la YPF Alonso, la justicia revisa los registros de la cámaras de seguridad, tanto privadas como del municipio, en busca de algún rastro de los tres hombres que a bordo de un Chevrolet Corsa gris se llevaron un millón de pesos (en su mayoría cheques).

El asalto se concretó el lunes 12, poco después de las 10 de la mañana, cuando Darío Alonso (el hijo del propietario de la estación de servicio ubicada en Del Carmen y San Vicente) se desplazaba en el auto del policía Raúl Villagra, un conocido suyo que minutos antes había parado a cargar nafta. Alonso le pidió que lo llevara, ya que necesitaba trasladar valores a otro sitio (y no al banco, como trascendió en un primer momento).

Cuando habían realizado unos 150 metros, los interceptó un Chevrolet Corsa con matrícula 501 del que se bajaron tres hombres con armas largas que se apoderaron del bolsín. Huyeron en cuestión de segundos y en 25 de Mayo casi esquina Matheu, frente a la casa del intendente Gustavo Arrieta, abandonaron el auto y escaparon en otro vehículo con destino desconocido.

El policía Villagra se encontraba de civil. Un allegado al efectivo, que se desempeña como jefe del Destacamento de Uribelarrea, aseguró que decidió no desenfundar su arma reglamentaria porque se hallaba en inferioridad numérica y para no desatar un tiroteo en pleno centro de la ciudad, con consecuencias imprevisibles. 

En el transcurso del lunes la justicia no pudo determinar si el Chevrolet había sido robado recientemente o si la patente era adulterada ya que el sistema informático de la Provincia no funcionaba. 

Sin embargo, sobre el Corsa se encontró un arma, papeles y algunos otros elementos que están siendo periciados por la Policía Científica.

Hasta el momento los investigadores suponen lo obvio: que Darío Alonso estaba siendo vigilado, tal vez desde hacía varios días o semanas, ya que los delincuentes pudieron interceptarlo con facilidad a pesar de que la empresa siempre modificaba la modalidad para movilizar el dinero.

El hecho recuerda lo ocurrido el 21 de abril de 2014, cuando un grupo armado asaltó y golpeó a los empleados de Hendel frente a la Municipalidad. En esa oportunidad se llevaron el bolsín conteniendo más de 200 mil pesos en efectivo.

Esta reiteración de hechos pone la lupa, además, sobre la informalidad de las empresas a la hora de trasladar los valores. Varias de las firmas más importantes prescinden de los camiones de caudales y continúan movilizando el dinero mediante empleados, algo que hace tiempo dejó de ser seguro.

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