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Policiales

Mataron a un hombre en un presunto intento de robo

La víctima es Alejandro Grebienszuk, de 67 años. Vivía en el barrio Sarmiento. Su mujer lo encontró en un charco de sangre, con varios cortes de arma blanca.

La policía aún no tiene pistas firmes que permitan detener al asesino de Alejandro Grebienszuk, aunque el indicio más firme de los investigadores es que habría sido asesinado a raíz de un problema amoroso, aunque la familia sostiene que fue un simple intento de robo.

"Tenemos más de diez líneas investigativas, pero las más firme es que Grebienszuck podría haber tenido alguna relación oculta. Pensamos que el marido de esa mujer se enteró y por ese motivo lo asesinaron de una manera tan terrible", comentó a InfoCañuelas una alta fuente policial.

Alejandro Grebienszuk, de 67 años, apareció muerto en el fondo de su casa, en Basavilbaso al 1343, al lado de un gallinero. A las 4 se levantó porque no podía dormir a causa de los ladridos de los perros. Dos horas después su esposa lo halló tirado en un galpón del fondo, en un charco de sangre.

El perito policial pudo determinar que tenía ocho puntazos de poca profundidad (dos en el hombro derecho; una en el pectoral; cuatro en el abdomen, cerca del bazo y una en el flanco derecho) más un tajo muy profundo cerca de los genitales, que le atravesó la arteria femoral.

A raíz de este corte, Grebienszuk murió desangrado.

La mujer de la víctima, Josefina Alfonso, también contó que cuando descubrió el cadáver percibió que tenía finos cortes alrededor de las muñecas, los tobillos, el cuello y la nuca, más una incisión en un ojo.

La hipótesis de la señora, de 71 años, es que los asesinos torturaron a Grebienszuk para que les dijera dónde guardaba el dinero.

Hace un tiempo, le vendieron la casa en cuotas a una pareja de cañuelenses que vive en España y que está planeando un regreso al país. Todos los meses enviaban el dinero, que Grebienszuk invertía en la construcción de una nueva vivienda, en un terreno contiguo.

"Lo han matado después de torturarlo porque mi marido no les dijo nada. Tampoco tenia nada para decir porque no tenemos plata. Todo lo que nos mandaban de España se usaba para comprar materiales", comentó.

"Yo me quedé re dormida y no escuché nada. Pobrecito, lo encontré en un charco de sangre. Le levanté la mano, pero ya estaba frío. Tenía sangre en un ojo, tenía un corte muy profundo cerca de los genitales y unos cortecitos en los tobillos, las muñecas y marcas en el cuello y la nuca, como si lo hubieran querido degollar. Tienen que haber sido dos o tres, porque mi marido tenía 67 años pero era un hombre fuerte que hacía trabajos pesados. Era grandote y tenía fuerza. Si lo atacaba uno solo, se hubiera defendido".

En el mismo galpón donde ocurrió el crimen la policía halló un cuchillo Tramontina envuelto en un trozo de tela.

La policía tomó declaración a diez vecinos (entre ellos a dos albañiles que trabajaban en una casa cercana), pero ninguno dijo haber visto movimientos extraños en la madrugada del miércoles (16-10-06).