Marcelo Porcel (51), presidente de la empresa agropecuaria Campazú con sede en Vicente Casares, está siendo investigado en una causa por presunto abuso sexual contra varios compañeros de colegio de sus propios hijos. Hasta el momento declararon diez adolescentes, todos alumnos del colegio Palermo Chico, quienes describieron situaciones parecidas: desafíos, incitaciones a consumir alcohol, provisión de dinero para apostar en plataformas on line, masajes y manoseos, por lo que el abogado querellante ya solicitó la detención del empresario en dos oportunidades.
La causa, iniciada el 5 de julio de 2024, se encuentra radicada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 50 que dirige Dr. Carlos Manuel Bruniard, Secretaría 51 a cargo de la Dra. Stella Maris Fernández. Interviene la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Nro. 1, que se encuentra acéfala y que interinamente ocupa el Dr. Pablo Nicolás Turano, titular de la Fiscalía Nro. 1 en lo Penal y Económico.
En diálogo con InfoCañuelas el abogado de las familias que impulsan la causa, Pablo Hawlena Gianotti, explicó que hasta el momento declararon diez víctimas (dos son hermanos), quienes tenían entre 12 y 17 años cuando ocurrieron los hechos denunciados.
“El señor Porcel utilizaba el colegio Palermo Chico como coto de caza y a través de sus propios hijos, buscaba hacerse amigo de los compañeros. Estaba siempre disponible para llevarlos o traerlos al Colegio, los invitaba y cuando lograba que fueran a su casa, se ponía al mismo nivel de juegos, les daba entre 30 y 100 mil pesos para que aceptasen tomar alcohol, en general vodka. A partir de eso los conquistaba abriéndoles billeteras virtuales, enviándoles dinero para que gastaran en lo que quisieran o hicieran apuestas on line. El alcohol tenía el objetivo de bajarles el freno inhibitorio. Cuando Porcel los invitaba a dormir en su casa luego de realizar actividades deportivas, estando en la habitación de sus hijos, ya cansados, entre dormidos, les ofrecía hacerles masajes en las piernas y resto del cuerpo para ´descontracturarlos´. Algunos decían que no y en su ingenuidad, otros aceptaban. Todas las víctimas contaron que para estos masajes usaba cremas o aceites con aroma mentolado. Pretendía convencerlos de que dejarse tocar era algo bueno o que ser homosexual no era algo malo”.
Estas situaciones habrían transcurrido en el domicilio particular del empresario, en el edificio Quartier de calle Godoy Cruz 3046; en un departamento vacío heredado de su madre en la Torre Le Parc de calle Demaría 4550; en su oficina de Avenida del Libertador 602; y también en el campo de Cañuelas, donde hay cancha de fútbol y pileta. En algunos de esos partidos y actividades de piscina habrían participado hijos de los empleados del campo.

Hawlena Gianotti destacó que para ganarse la confianza de los menores el empresario también buscaba crear y fortalecer los lazos de amistad con los padres: “Todas las víctimas que hasta ahora declararon eran hijos de quienes Porcel había logrado crear esos vínculos de amistad social”.
El letrado destacó que si bien hubo tocamientos íntimos, nunca existió penetración y que en varias de las situaciones denunciadas la esposa del empresario, María Eugenia Llorente, se hallaba presente en el mismo inmueble escenario de los hechos aunque no en los ambientes donde transcurrían, por lo que en las próximas horas podría solicitarse su imputación.
La semana pasada se cumplieron las últimas tres declaraciones en cámara Gesell. Uno de los convocados habría dicho que el empresario tenía un “preferido” entre el grupo de compañeros al que solía darle 300 dólares de tanto en tanto.
Los hechos denunciados se ubican entre 2021 y 2024. El andamiaje comenzó a desmoronarse cuando los padres de uno de los chicos notaron que tenía una cantidad inusual de dinero en su billetera; por la misma época una de las madres advirtió que su hijo vestía prendas de distintas marcas que ella no le había comprado y a las que su hijo tampoco podía acceder con el dinero que manejaba regularmente. A otro menor, en tanto, le habría mandado fotos de calzoncillos Kalvin Klein.
Ya con las primeras declaraciones el abogado Pablo Hawlena Gianotti pidió la detención del Porcel, la que fue denegada en dos oportunidades por el juzgado interviniente con el argumento de que prefería escuchar el resto de los testimonios pendientes antes de tomar algún temperamento, sumado al hecho de que el imputado siempre se mantuvo a derecho. El juzgado sí concedió una restricción que le impide al empresario acercarse a menos de 300 metros de las víctimas.
Allanamiento fallido en Cañuelas
El 30 de septiembre de 2024 se realizaron los primeros allanamientos simultáneos en los domicilios y oficinas del empresario en la ciudad de Buenos Aires.
Fuentes con acceso a la causa aseguraron a InfoCañuelas que en la misma jornada un enviado de la Policía de la Ciudad -con apoyo de un grupo de efectivos de la Comisaría 2da. de Máximo Paz, asignados por el titular del Juzgado de Garantías 8, Martín Miguel Rizzo- se dirigieron a allanar Campazú. El enviado golpeó las manos en un portón de la calle Almirante Brown 1980 donde salió una persona que les dijo que ahí no era Campazú; que era en el campo de enfrente. A pesar de que los policías de Cañuelas asentaron en el acta que Campazú era el otro campo, la persona de CABA a cargo del procedimiento se comunicó con la Secretaría del Juzgado para decir que en la latitud y longitud informadas no estaba Campazú, por lo que el intento de allanamiento finalizó con resultado negativo.
Hawlena Gianotti consideró “altamente llamativo” el modo en que se dio el procedimiento y destacó que el juez cañuelense Rizzo, que era el exhortado por la justicia porteña, actuó bien al prestar colaboración pero “podría haber advertido que el campo, muy conocido por toda la gente de Cañuelas, estaba a unos pocos metros, lo que hubiera permitido ingresar”.
Volviendo a los allanamientos realizados en CABA, la justicia incautó varios elementos, entre ellos dos teléfonos pertenecientes al empresario. En uno de ellos se habrían encontrado imágenes de un menor desnudo que serían screenshots de una cámara oculta, situada dentro del baño de los hijos del empresario. Uno de los matrimonios querellantes reconoció que el chico que aparece en esas capturas es hijo de ellos y el propio menor también reconoció su persona en esas imágenes.

La querella viene sosteniendo las imputaciones de Abuso sexual agravado por ser adulto a cargo y por la multiplicidad de víctimas; Prostitución infantil; y Corrupción de menores. La Fiscalía del Dr. Turano comparte parcialmente esa imputación.
A partir de esas capturas verificadas en uno de los teléfonos, la querella amplió la imputación incorporando la figura de Producción y tenencia de pornografía infantil y está avanzando en la investigación de la posible distribución. Para ello también están evaluando pedir la colaboración de la fiscal especializada en delitos informáticos, Dra. Daniela Dupuy, de la Justicia Penal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La causa, que ya supera las 2.300 fojas, contiene la declaración de diez adolescentes víctimas en cámara Gesell y 18 adultos. Hawlena Gianotti lamentó que la justicia, a pesar de la carga probatoria, todavía no ordenó la detención del Porcel. También cuestinonó el hecho de que ni el juez ni su secretaria o sus auxiliares estuvieran presentes en las cámaras Gesell, lo que les hubiera permitido tener una apreciación más directa de la crudeza de los testimonios.
InfoCañuelas se contactó con el abogado de Porcel, el Dr. Roberto Rallin, quien afirmó que “por el momento” no hará declaraciones sobre el caso. Rallin es un abogado de alto perfil representante, por ejemplo, de Javier Tchukrán, uno de los procesados en la causa del fentanilo contaminado (laboratorio HLB Pharma). Es socio de Francisco Oneto, quien ejerció la defensa del presidente Javier Milei. Ambos fueron los abogados de Federico “Fred” Machado, el empresario argentino extraditado a Estados Unidos como sospechoso de narcotráfico.
Escrito por: Redacción InfoCañuelas