Volver a sección

Policiales

Le robaron a los jugadores del Club Cañuelas

En la noche del domingo, autores aún ignorados entraron al vestuario local del Estadio Jorge Arín y se llevaron una importante cantidad de indumentaria deportiva perteneciente a los jugadores de primera división. El día anterior, la hinchada albirroja había sufrido una injustificada golpiza por parte de Infantería.

Gran sorpresa causó en la mañana del lunes cuando de a poco los jugadores que llegaban a la práctica luego del gran triunfo ante Atlas se enteraban que habían sido hurtados.

El estadio Jorge Arín cuenta con alarma en los sectores de secretaria y utilería. Los cacos eligieron el vestuario local, que no tiene sistema de alarma.

Allí los jugadores dejan sus elementos personales como botines, ropa de entrenamiento, calzados deportivos, vendas y demás elementos de uso cotidiano por el jugador de futbol.

Los ladrones habrían ingresado por pequeños espacios que quedan en las rejas tras romper algunos vidrios. Se presume que serían varios los intervinientes y los que ingresaron serían de cuerpo pequeño.

Se llevaron 29 pares de botines, otro tanto de zapatillas, además de ropa de entrenamiento del Club Cañuelas y ropa personal que los futbolistas utilizan para practicar.

INTERNA

Los pésimos operativos deportivos que organiza la Policía Comunal de Cañuelas derivaron en los incidentes del partido ante San Martín de Burzaco donde los 40 efectivos que prestaban el servicio no pudieron controlar a cuatro hinchas tamberos que intercambiaron proyectiles con los de Burzaco, luego de que estos hinchas pasaran por las puertas mismas del estadio ante la inoperancia policial.

Este hecho derivó en que para el partido con Atlas su aumentara la cantidad de policías, superando los 50 efectivos, para controlar un partido donde concurren solamente hinchas locales.

En el partido con Atlas no hubo entradas para “La 16”, que vivió todo el encuentro desde el exterior del estadio Arín.

Luego del pitazo final, los hinchas de Cañuelas se encontraban festejando en la casa de uno de ellos, cuando el encargado del operativo dio la orden de “dispersar” a los “revoltosos” que sólo estaban cantando y festejando por la victoria.

La guardia de infantería les metió palos a los chicos, grandes, y toda persona que se interpusiera en su camino. Varios quedaron con magullones tras la injustificada reprimenda policial.

Fuentes allegadas no descartan que este suceso sea consecuencia de estos hechos.

Estos incidentes pueden derivar en que la Policía Comunal Cañuelas solicite más efectivos para el próximo partido de local, cuando la realidad marca que no es una cuestión de cantidad, sino de capacidad para controlar un partido de futbol donde solo ingresa la parcialidad cañuelense.

INFOCAÑUELAS