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Policiales

Las claves del doble crimen de Cañuelas

Con nuevas declaraciones, el fiscal César Robatto avanza en la investigación por el asesinato de Leonardo y Marcelo Massa. Por qué fue un asalto y no una venganza.

 Marcelo y Leonardo Massa.

La justicia ya cuenta con firmes elementos para avanzar en el proceso contra Fernando Marconi e Ignacio “Luly” Chavero, presuntos autores del crimen de los hermanos Leonardo y Marcelo Massa.

Fernando habría sido el conductor de la moto usada en el atraco mientras que Chavero sería el autor de los disparos. Dos testigos que estuvieron en la rueda de reconocimiento lo señalaron con un alto grado de certeza.

SI bien Chavero declaró que no estaba en Cañuelas al momento del hecho y que ni siquiera conocía la ciudad, un testigo aseguró que lo vio residiendo en una pieza ubicada en calle Catamarca, a la vuelta del predio de David Sandoval donde Marconi vivía como cuidador. El mismo testigo refirió que vio a Chavero sin zapatillas al día siguiente del crimen.

El dueño de un taller mecánico del barrio San Ignacio entregó a la Fiscalía una moto Honda negra dejada por Marconi. Es la moto que se vio estacionada frente a Doña Rosa en la tarde-noche del domingo.

Ayer, miércoles, declaró Stella Maris Dezilio, la mamá de las víctimas, quien estaba al momento del crimen detrás de una góndola. Desde esa posición logró ver una campera azul del mismo tono que el resto de tela encontrado en la casa de Marconi.

Además, el fiscal ya contactó a una pareja que minutos antes del asalto a los hermanos Massa, a cuatro cuadras del supermercado, sufrió un intento de asalto por parte de dos jóvenes en moto, con las mismas características de Marconi y Chavero. No hicieron la denuncia porque no les robaron nada, pero el testimonio demostraría que los delincuentes se hallaban juntos momentos antes del atraco.

LOS HECHOS

El domingo 1 de julio, las 19.40, dos individuos en una Honda Smash de 125 cm3 pararon frente al Supermercado Doña Rosa, ubicado en Libertad al 1400.

Uno de los delincuentes se quedó en el exterior haciendo “de campana”, sentado sobre la moto, con el casco colocado. El otro ingresó al local de comestibles.

Luego de un intercambio de palabras con la mujer que atendía la fiambrería (le preguntó si no tenía “algo” para regalarle) el delincuente se dirigió hacia la caja, donde estaba Leonardo, extrajo una pistola 9 mm., le solicitó el dinero de la caja y, para amedrentarlo, disparó un tiro hacia un costado.

En ese instante, la fiambrera arrojó una botella de cerveza contra el cuerpo del delincuente. Marcelo, que se hallaba en el fondo del local, corrió hacia el frente para ayudar a Leo.

Los dos hermanos se abalanzaron sobre el delincuente con el propósito de quitarle el arma, pero el malviviente, de una gran contextura física, disparó dos veces.

En el primer disparo mató a Marcelo con un certero impacto cerca del corazón. El segundo hirió a Leo en el bazo y los pulmones, por lo que falleció una hora más tarde en el Hospital Marzetti.

Los delincuentes escaparon en la moto por Av. Libertad a contramano. Desde allí habrían tomado por Castelli hasta Uruguay, y por ésta hacia el predio de David Sandoval donde Marconi trabajaba como cuidador.

En ese lugar aparecieron una zapatilla quemada (la otra quedó en el supermercado) y un trozo de campera azul que no alcanzó a incinerarse.

¿ASALTO O VENGANZA?

Desde un primer momento los voceros policiales y del Ministerio de Seguridad insistieron con la teoría de una venganza perpetrada por Marconi por haber sido condenado a once años de prisión como producto del asalto cometido contra Marcelo Massa en 2004.

Sin embargo, hasta el momento no hay testimonios firmes que avalen esa hipótesis.

Por el contrario, sí hay elementos que permiten pensar en un asalto a mano armada.

El hijo de una de las víctimas que se hallaba en el supermercado declaró que escuchó a Chavero gritarle a Leo “Dame la plata” antes de efectuar un disparo.

La férrea resistencia de los hermanos Massa (sufrieron varios hechos delictivos en los últimos años) habría generado la reacción de Chavero, quien ya fue condenado en La Plata por un intento de homicidio en ocasión de robo.

La torpeza posterior al crimen (los delincuentes dejaron ropa a medio quemar y no pudieron sacar la moto del distrito) también es un claro indicador de que no fue un hecho preparado.

De la misma manera, si el objetivo era consumar una venganza, cabe preguntarse por qué razón los delincuentes se exhibieron asaltando a una pareja en la vía pública, a cuatro cuadras del supermercado.

La hipótesis de la venganza puede ser funcional a ciertos intereses, porque habla de un hecho no prevenible, ajeno a la responsabilidad de quienes deben controlar la calle. La realidad muestra que se trataría de un asalto a mano armada.

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