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Homenaje a Agustina Orcellet, a dos años de su asesinato

Familiares y amigos descubrieron un monumento en su memoria, en la plaza Agüero de Alejandro Petión

Familiares y amigos descubrieron un monumento en su memoria, en la plaza Agüero de Alejandro Petión

Homenaje a Agustina Orcellet, a dos años de su asesinato

 Padres y hermanos de Agustina junto al monumento.

El domingo 30 de septiembre de 2018 Verónica Luna se trasladó a Máximo Paz con un mal presagio. Desde hacía horas no tenía noticias de su hija, que había viajado a esa localidad para ver a su novio y cortar una relación tóxica de la que por fin había decidido desprenderse. Cuando llegó a la casa de Juan Gabriel Lierna no pudo ahogar un grito: encontró a Agustina tendida en una cama con cinco disparos y a su novio colgaba de una viga.

Agustina Orcellet tenía 22 años y vivía en Alejandro Petión. Apasionada por las mascotas, además de cuidar a sus nueve perros (Hulk, Bella, Tommy, Bruno, Wanda, Lola, Lupita, Boby y Chuni) trabajaba en un emprendimiento de peluquería canina que funcionaba en un local aledaño a su casa, proyecto en el que había decidido poner todas sus energías.

Este fin de semana, al cumplirse dos años del asesinato, los familiares, vecinos y amigos más cercanos se congregaron en la plaza Agüero de Alejandro Petión, donde se descubrió un monumento en homenaje a la chica, muy querida en toda la localidad. Su propio padre levantó un pilar donde se instaló la figura de un perro.

“Agustina Orcellet. 23-5-1996. Primera peluquera canina de Alejandro Petión. Puedes elegir llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío y dar la espalda; o puedes hacer lo que a ella le gustaría: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir. Es lo que nosotros elegimos para vos, Agus. Te amamos por siempre y te recordamos por siempre. Familia y vecinos”, reza la placa colocada al pie de la estructura.

Su prima, Julieta Orcellet, compartió además un video en las redes sociales para recordarla. “Quienes la conocieron saben de su humildad, sencillez y calidez humana. Su inmenso amor por loa animales, especialmente por los perritos. Esa sonrisa que irradiaba luz”.

Agustina con su pequeño Hulk.

LOS HECHOS

El 30 de septiembre, ante un desgarrador llamado de Verónica Luna, la policía de la Comisaría 2da. de Máximo Paz concurrió a una vivienda situada en los fondos de calle Belgrano 750 donde halló el cuerpo de Agustina sobre una cama. Estaba vestida y con varios impactos de bala. En una habitación contigua estaba el cuerpo de su novio, Juan Gabriel Lierna, de 32 años, colgado de una viga.

La chica había ido a Máximo Paz para anunciarle a Lierna su decisión de cortar definitivamente la relación, un noviazgo tormentoso con varias rupturas y reconciliaciones

En la escena del crimen llamaron la atención varios detalles. En el lugar no apareció el arma de la que procedieron los disparos; mientras que el cuerpo estaba lavado, sin rastros de sangre a la vista, lo que indicaría que alguien lo manipuló tras el homicidio.

Asimismo, hay testigos que afirman que en la noche del crimen Lierna concurrió a una fiesta de Máximo Paz donde dijo que su novia ya se había vuelto a su casa de Alejandro Petión en un remis. Quienes lo conocían lo notaron más raro que lo habitual. “Lierna nunca pudo haber hecho esto solo. Tiene que haber cómplices” sostuvo siempre Marcelo Orcellet, el papá de la víctima.

Además, contó que el muchacho tenía antecedentes penales y que en las últimas semanas su familia se encargó de diseminar la versión de que el crimen fue un ajuste de cuentas contra Lierna y que Agustina estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.

“Quieren lavar el nombre del hijo diciendo que fue un ajuste de cuentas, y nada que ver. Lierna se mandó un moco y no lo pudo soportar. Hay gente que lo ayudó. Hay gente que lo sabe y que tiene miedo de declarar. Estamos viendo la manera de que esa gente pueda declarar como testigos de identidad reservada” agregó Orcellet pocos meses después del femicidio.

A dos años del crimen, los familiares de la joven no ocultan su desazón por el desarrollo de la causa judicial, que finalmente fue cerrada sin responsabilizar a Lierna por el crimen. Tampoco se logró establecer quién fue la tercera persona que alteró la escena e hizo desaparecer el arma de fuego.

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