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Policiales

Feroz homicidio en el barrio Libertad

Un hombre mató a su amigo a machetazos y durmió con él hasta que lo descubrió la policía.

Un amigo mató a otro de tres machetazos en el rostro y permaneció con el cuerpo en su casa durante más de 12 horas hasta que lo detuvo la policía.

El sangriento suceso ocurrió el martes a la noche en una vivienda de Guido Spano casi esquina Laprida, en el barrio Libertad. Recién el miércoles a media tarde la policía entró a la vivienda y descubrió el cuerpo tendido en una cama.

De inmediato fue detenido el dueño de la vivienda, Fabián Peralta, de 37 años, soltero y dedicado a la venta de leña.

La víctima fue identificada como de Ramón "Chiqui" Alé, de 40 años, también leñero, domiciliado en el mismo barrio.

De acuerdo a los primeros trascendidos policiales, el martes al mediodía, aprovechando que tenían el día libre, Ramón y Fabián se reunieron para almorzar y tomar unos vinos.

Llegada la noche, Ramón decidió quedarse a dormir en la casa de su amigo.

Entre las 22 y las 23 hs. se habría suscitado una discusión, tal vez provocada por la gran ingesta de alcohol.

Al día siguiente, el cuerpo de Ramón apareció tirado en una cama, boca arriba, con tres cortes profundos en el rostro que traspasaron el hueso, uno cruzando la nariz y otros dos en la frente. Además, tenía amputados los dedos meñique, anular y mayor de la mano izquierda, según dejó trascender la policía.

Junto al cadáver se encontró un machete de 70 centímetros y un cuchillo Tramontina.

TENSA ESPERA
Fabián pasó la noche con los restos de su amigo, hasta que al día siguiente habría decidido deshacerse del cuerpo.

Las fuentes informaron que fue a la casa de un vecino "para pedir un carrito a fin de llevar el cadáver hacia un arroyo cercano". Esta persona fue la que dio aviso a la comisaría.

Cuando los uniformados llegaron al lugar, Fabián se mostró nervioso y no quiso dejarlos entrar, pero ante la amenaza de que traerían una orden de allanamiento, accedió.

Ramón estaba sobre una cama de una plaza, con el torso desnudo, vestido con un pantalón corto y con las piernas caídas hacia un costado. Una prenda blanca le tapaba la cara desfigurada.

"Fue en defensa personal, me quiso atacar con un Tramontina y me defendí", alcanzó a balbucear Peralta cuando se lo llevaban esposado. Pero en su cuerpo no se encontró ninguna lesión.

INFOCAÑUELAS
28-02-07