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Policiales

Dos familias de Cañuelas sufrieron entraderas

Ocurrieron en casas vecinas, en menos de una semana. Los delincuentes se llevaron dinero y objetos de valor. La misma banda delictiva ya habría cometido otros atracos en la ciudad.

 

En el término de cuatro días, dos familias que viven sobre la calle Moreno, a 100 metros una de otra, sufrieron una entradera perpetrada por una banda de cuatro a cinco integrantes.

El primer caso se registró el domingo 23 de diciembre, a las 21, en Moreno 1054, donde vive la docente Andrea Alves.

Tres hombres armados ingresaron al domicilio cuando Andrea salió a la calle para sacar la bolsa de residuos.

El robo transcurrió con mucho dramatismo, ya que en el interior de la casa había ocho personas (entre ellas algunos niños) que se disponían a participar en una cena familiar. Además, había otros invitados que en cualquier momento podían tocar el timbre.

En medio del asalto llegó el papá de la víctima, por una puerta del fondo. El hombre fue golpeado para que revelara la ubicación de una supuesta suma de dinero que los delincuentes suponían que había en la casa. Andrea también fue agredida con ese objetivo.

Finalmente los ladrones huyeron con teléfonos celulares, alhajas, una notebook, cámara de fotos, un DVD portátil y una pequeña suma de dinero en efectivo.

En todo momento se comunicaban por un Nextel con un cuarto delincuente que permanecía en la calle.

El segundo atraco ocurrió el jueves 27 en la casa del mecánico Roberto “Beto” Almeida, en Moreno 954.

Almeida fue reducido por cuatro individuos armados, cuando llegaba del trabajo.

A punta de pistola lo llevaron al interior donde se encontraba su familia (su esposa, una hija y un nieto de 6 años).

Mientras unos se ocupaban de revolver todas las dependencias, otro de los malvivientes le aplicó un culatazo para que entregara el dinero. El tercero permanecía en la cocina hablado con un cómplice vía Nextel.

Al cabo de 10 minutos, se retiraron con unos 4 mil pesos, celulares, cámaras, un reloj y otros electrónicos.

El 28 de noviembre ocurrió otro hecho similar a metros de allí, en la casa de Roberto Esterlizi, presidente de la Unión Industrial de Cañuelas.

Al igual que en los casos de Alves y Almeida, actuaron entre 3 y 4 malvivientes armados que redujeron a su víctima en la vereda, para luego ingresarlo a la casa en busca de efectivo.

El mismo modus operandi en un radio de pocas cuadras y en un corto período de tiempo. ¿Los mismos autores?

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