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Policiales

Carta de una víctima de la inseguridad

Yamila Melón sufrió, por segunda vez, el saqueo de su vivienda. En esta carta cuenta las fallas en la respuesta policial, plantea interrogantes y, sobre todo, pide soluciones.

 Yamila mostró su bronca con un cartel, frente a la puerta destruida.

En junio del año pasado, mientras estaba trabajando, me desvalijaron mi casa.

Hoy, ocho meses después, nuevamente llego a mi casa y me encuentro con la misma situación.

Vivo en Mitre esquina Sarmiento. Cerca de las 03.30 hs. mi vecina sintió una golpe muy fuerte en mi casa, empezó a llamar al 911, al 101 y a la Policía. Le costó muchísimo comunicarse y una vez que lo consiguió, mientras esperaba que enviaran un patrullero, asustada llamo a su hijo que vive a más de 20 cuadras del lugar quien estaba durmiendo, se levantó y llegó al lugar antes que la policía, que está ubicada a escasas cuadras de mi domicilio.

Al llegar vio que las personas que irrumpieron en mi casa, se escapaban en una moto.

Una vez que llegó la policía al lugar, le dijo que saliera a buscarlos, a lo que el uniformado le respondió que tenía órdenes de no moverse del lugar.

Cuando llegué a mi casa (yo me encontraba en Petión en la casa de mi familia) alrededor de las 7 de la mañana, me encontré con la puerta destruida. Fue violentada de tal manera que lograron arrancar las tres cerraduras y el marco quedó separado de la pared.

Al ingresar a mi casa y resumiendo lo que encontré, destruyeron cuanto objeto se les cruzó en el camino y me robaron hasta las toallas.

Mientras fui a realizar la denuncia solicité que alguien se quedara vigilando, ya que tanto la puerta como las cerraduras estaban destruidas y no había forma de cerrarla, a lo que el efectivo que me tomó la denuncia me respondió que no podían dejar una guardia ya que SOLAMENTE CONTABAN CON DOS MÓVILES POLICIALES.

El día lunes me acerqué a la Policía Comunal para explicar lo sucedido y me dijeron que ellos solamente actuaban como prevención, que no podían enviar un móvil ya que “no daban abasto” y a manera de sugerencia (no quiero decir exactamente las palabras que pronunció el efectivo porque, sinceramente, me dan vergüenza) me preguntó si no tenía alguien que me hiciera compañía.

Hace menos de cuatro meses se hizo entrega de seis móviles policiales 0 km. Y ellos solamente tenían dos móviles disponibles…. Los otros cuatro, ¿dónde estaban? ¿Y los que no son 0 km?

Ahora yo me pregunto….

¿La seguridad es un derecho, o tengo que pasar mi vida con miedo y pidiendo que por favor no entren a mi casa mientras yo estoy adentro para que no me pase algo?

Creo que no pido más que lo que pide el resto de la sociedad. ¡Quiero seguridad! Quiero salir a la calle tranquila, sabiendo que voy a volver a mi casa y que cuando entre va a estar todo en el mismo lugar en que lo dejé.

Es imposible vivir así.

Los roles que cada uno ejerce no es necesario que los enumere en estas líneas. Todos sabemos qué es lo que tiene que hacer cada uno desde el cargo que ocupa. Ya sea la policía dentro de la Comisaría tanto como la Intendente dentro de la Municipalidad.

Escuchar que en la comisaría culpan al gobierno y que en la Municipalidad culpan a la Policía no me devuelve ni las cosas que me robaron ni la seguridad que perdí desde el preciso instante en que entraron a mi casa.

Yo sé que mi caso es uno más sumado a la, ya innumerable, lista de robos y actos de violencia que se vienen sucediendo en Cañuelas, pero alguien tiene que hacer algo.

No podemos tener miedo salir a la calle, de estar en la calle, de entrar a nuestras casas, de estar dentro de nuestras casas. Todo el tiempo… TENEMOS MIEDO.

NECESITAMOS SOLUCIONES!

Yamila Melón.