Volver a sección

Policiales

Asaltan y le roban la camioneta al comerciante Pablo Olveira

Ocurrió el jueves a la noche, cuando cerraba su negocio de implementos rurales ubicado sobre la ruta 205. Los delincuentes lo obligaron a conducir hasta su casa, en busca de dinero. El vehículo sustraído apareció a a las pocas horas en Juárez y Sargento Cabral.

 28 de enero de 2009: Pablo Olveira lidera una marcha contra la inseguridad. Archivo.

Tres hombres provistos de armas cortas (uno de ellos con una 9 mm) asaltaron anoche a Pablo Olveira, reconocido comerciante de Cañuelas, ex presidente de Rotary e integrante de la comisión directiva de la Cámara Comercial del distrito.

Cerca de las 19 se disponía a cerrar su comercio de implementos rurales Acyca ubicado sobre la ruta 205, cuando fue abordado por dos individuos.

En cuestión de segundos lo redujeron junto con un empleado Osvaldo Bruguera, que permanecía en el lugar.

Acto seguido dos de los delincuentes le indicaron a Olveira que se dirigiera a su casa; mientras un tercero que se quedó en el local, custodiando al empleado.

Una vez que llegaron al domicilio particular del comerciante, lo despojaron de algunos efectos personales, aunque reclamaban insistentemente una suma de dinero que en la vivienda no había.
En un instante de distracción Olveira cerró la puerta y dejó a los delincuentes en el exterior.

Los dos integrantes de la banda se fugaron a bordo de la camioneta Ford Partner gris de la víctima.
Si bien realizó rápidamente la denuncia, los malvivientes no fueron interceptados.

El vehículo apareció a las pocas horas estacionado en Juárez y Sargento Cabral, cerca de los silos de Lamarca.

QUÉ PASÓ

Olveira relató a InfoCañuelas que todo comenzó a las 19.10 cuando se disponía a cerrar su comercio. Acompañó a un proveedor hasta la calle, y cuando se disponía a retirarse dos hombres que bajaron de un WolksWagen Gol bordó lo hicieron regresar hacia el negocio mientras que un tercero, corpulento, permaneció al volante.

“No me di cuenta del auto extraño, había muchos autos en la calle porque justo en ese momento había un evento de capacitación de fiscales en el boliche Tassen”, explicó.

Bruguera intentó resistirse, pero los malvivientes amenazaron con golpearlo. En el forcejeo uno de ellos perdió los anteojos, que se rompieron al golpear contra el piso. Entonces Olveira lo tranquilizó y le dijo que mantuviera la calma.

Allí se alzaron con 2 mil pesos de la recaudación del día y no conformes con eso, le pidieron que los llevara hasta su casa para buscar más efectivo. “Les dije que no vivía en Cañuelas, pero enseguida me dijeron dónde vivía y cuántos perros tenía, que no los jodiera. Sabían más que yo”, ironizó.

Mientras Bruguera permanecía retenido por uno de los hombres que comenzaba a guardar computadoras y mercadería en un bolso, los otros dos se subieron a la camioneta de Olveira y manejaron en dirección a su hogar.

“Uno se quedó en la camioneta y el mayor, de unos 50 años, me hizo entrar para buscar plata. Como no tenía, yo mismo lo ayudé a buscar para que se mantuviera tranquilo y hasta le metí en su bolsito mis dos dólares de la suerte. También le dije que le daba el celular, pero en realidad le entregué el Nextel y conservé el celular en mi ropa. En un momento, como no encontraba plata, me hizo sentar en un sillón y se asomó al exterior para decirle algo a su compañero. Ahí me abalancé sobre la puerta y la alcancé a cerrar, porque no tiene picaporte en la parta de afuera”.

Mientras los delincuentes escapaban raudamente, Olveira llamó a la Guardia Urbana, que llegó en minutos al lugar. Con un patrullero se dirigió entonces al negocio, que permanecía cerrado, con las luces apagadas. Bruguera y el tercer delincuentes se hallaban adentro.

Sin escapatoria por el frente, al caco huyó por la “cañera”, el patrio trasero donde se guardan materiales. En la huida se descartó de la campera y un buzo, por lo que no pudo ser reconocido por la policía, máxime teniendo en cuenta la gran cantidad de gente y vehículos que se encontraban en las inmediaciones por el evento electoral.

En su denuncia ante la Policía Olveira dejó asentado que durante la tarde ingresó a Acyca un conocido delincuente de la zona que sólo pidió una tarjeta para, según dijo, llamar otro día y comprar materiales. En el momento esa presencia llamó un poco atención, pero luego cobró sentido cuando se produjo el atraco en la hora del cierre.

INFOCAÑUELAS