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Vivió una pesadilla cuando recorría el cementerio

Una docente de Monte Grande fue acusada de robar placas durante una visita a sus familiares en el cementerio de Cañuelas. Pide que el intendente y las autoridades se disculpen.

Una docente de Monte Grande fue acusada de robar placas durante una visita a sus familiares en el cementerio de Cañuelas. Pide que el intendente y las autoridades se disculpen.

 Un policía la interceptó y hasta investigaron la patente de su auto. Foto archivo.

Patricia Tatavitto, una docente universitaria de Monte Grande que se hallaba en el Cementerio de Cañuelas visitando la sepultura de sus ancestros fue acusada de estar robando placas, por lo que fue abordada por un policía que le hizo pasar un mal momento.

La docente, que es aficionada al arte y la arquitectura antigua, aprovechó su visita al lugar para tomar fotografías, lo que despertó la sospecha de una mujer que habría llamado a la policía.

A continuación se reproduce la elocuente carta enviada por Tatavitto a InfoCañuelas.

“Un intento de homenajear al primer Tatavitto que murió en esta tierra terminó convirtiéndose en una pesadilla. Una situación horrible. Al mediodía del sábado 4 de abril tipo 12 hs., cuando salió el sol, decidí continuar mi plan de salir el finde con el auto hacia la zona de obras del Arq. Salamone. Ya que tomaba la RN 205 pensé en llevar una flores y visitar la lápida del primer Tatavitto de la familia que creyó, llegó y decidió tomar esta tierra como patria, dejando sus huesos aquí, mi tío abuelo Miguel Tatavitto. Falleció en diciembre de 1970 por lo tanto desde la panza de mi mamá he visitado el cementerio de Cañuelas. Luego de pequeña recuerdo recorrerlo impresionada por las cúpulas, los frontones, guirnaldas, los vitraux, las columnas… para mí sin saber fue mi primer aproximación al gusto por el arte. Aunque entiendo que a la gente le parezca un gusto raro, era lo escultórico y arquitectónico que iba descubriendo en cada visita.” 

“Me vieron ingresar al cementerio tipo 13,15 con mi remera de las Leonas, bien identificable, con flores y una cámara de fotos. No bajé ni riñonera, bolso o mochila y hasta dejé el auto sin alarma dentro del cual estaba el equipaje. Se podía ver una canasta de mate, un mapa carretero y hasta mi osito porta CD para acompañarme con música y hasta la billetera. Lo dejé con el capot abierto porque una manguera de refrigeración estaba filtrando para que se enfriara y pudiera emparcharla a la salida con cinta adhesiva que compre en la farmacia.” 

“Cuando llegué al nicho Nº 100 encontré que se encontraba con una lápida descartada del 3º piso delante de la de mi tío. Al correrla hacia la pared de enfrente como había visto en otras partes, encontré tierra, hojas, telas arañas del tiempo que uno quiera y ni rastros de las flores artificiales que a mi tía le gustaban tanto llevarle. Pedí balde, escoba y secador y baldeé desde la placa hasta el piso, mientras que esperaba se secara bien recorrí el cementerio sacando fotos para mis cursos de historia del arte argentino.” 

“Al regresar, mientras que ornamentaba la placa, se acercó el agente policía bonaerense Damián Bonavita, que aparentemente ante la denuncia verbal anónima de una vecina me dijo que se me denunciaba por estar robando placas. Para esto el agente ya había puesto en marcha el mecanismo para que se identificara el dominio del auto del que había bajado para verificar que no fuera también robado y tuviera pedido de captura y ya sabían que era de Monte Grande, por lo que según él, daba más motivos de sospecha, ya que él no me conocía y eso era motivo de sospecha de robo.” 

“Cuando le comenté que no me conocía porque vivía en Monte Grande me comentó lo del operativo de identificación de mi rodado. Fue un momento de mierda, tras que no es fácil ir a un cementerio, y a ver a quien recibió a mi viejo y lo crió desde los 19 años hasta los 40, compartiendo el trabajo en el campo de sol a sol por 20 años. Esta situación me generó un ataque de angustia. Mis lágrimas y mis gritos surgieron sin poder evitarlo, y retumbaron en el frío pasillo de los nichos del cementerio. El tipo no sabía dónde meterse. Cuando me repuse obviamente solicité realizar un acta en el libro de quejas y mostrarle al agente bonaerense que sólo portaba mi cámara fotográfica al salir, en posición de cacheo, pero obviamente no le iba a permitir que metiera una mano sobre mi cuerpo.” 

“Hago la denuncia pública que el sábado 4 de abril de 2015 a las 14,30 hs. una señora que no se identificó me acuso de robar en el cementerio de Cañuelas placas de bronce. Espero que el director del cementerio, Hernán Toledo y el intendente municipal de Cañuelas, Gustavo Arrieta, puedan pedir disculpas por ser discriminar y prejuzgar a los ciudadanos de Monte Grande; y yo de no presentarme y solicitar de modo anticipado permiso para fotografiar el patrimonio artístico del Cementerio como Profesora de Historia del Arte Argentino.” 

“Solicito identificar a la persona que mintió de esta manera para poder iniciarles a todos una demanda por calumnias e injurias que además perjudicó gravemente mi estado de ánimo.” 

“Ojalá con los gastos para buscar el dominio de mi auto, mi nombre y seguramente mis antecedentes, aprovecharan para emplear esos recursos en mantener dignamente el cementerio, donde las piletas no drenan, las canaletas estas obstruidas por hojas, igual que el pasillo en fechas que se saben de mayor afluencia.” 

INFOCAÑUELAS

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