24 de junio. Cañuelas, Argentina.

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Usaron el nombre de una jubilada de Cañuelas para faenar más de 6 mil reses

La operación irregular avalada por un organismo del Gobierno Nacional se produjo a través de un frigorífico local.

Imagen referencial.

Imagen referencial.

El periodista Matías Longoni, de Bichos de Campo, reveló que una empresa trucha logró enviar a faena un total de 6.231 cabezas de ganado usando el nombre de una jubilada de 76 años que no registra antecedentes en el rubro y que ni siguiera tiene domicilio conocido.

Danuta Macek -así se llama la impensada “empresaria” de la carne- tenía una matrícula oficial otorgada por el Registro Único de la Cadena Agroalimentaria (RUCA) que le permitía operar como “matarife abastecedor bovino”, figura bajo la que se encuadran quienes tienen cabeza de ganado de su propiedad.

Según la investigación de Longoni, Doña Macek recibió su matrícula número 51574 el 14 de octubre de 2021 y fue dada de baja, sin motivos conocidos, en marzo de 2023.

Todas las cabezas propiedad de la señora fueron faenadas en el Frigorífico Cañuelas Carnes SRL, en el predio que alguna vez perteneció a Alberto Samid y que luego de varios procesos de clausuras, reinauguró con distintas denominaciones. En los últimos tiempos las caras visibles de Cañuelas Carnes SRL fueron Juan Carlos Iglesias, Elías Iglesias y Felipe Javier Ibáñez.

InfoCañuelas encontró un solo antecedente comercial de Macek, que data de 1976. El 4 de octubre de ese año registró a su nombre, Danuta Macek de Domínguez, la empresa Fadeca dedicada al rubro metalúrgico, en sociedad con José Benito Feijoo, de Ciudadela; y José López, de Ramos Mejía. En esa constitución publicada en el Boletín Oficial Macek dio el domicilio Del Carmen 2905, que equivale al punto donde se encuentra el edificio de la ex fábrica Finaco (El Castillo).

Boletín Oficial, 1976.

LA NOTA COMPLETA DE BICHOS DE CAMPO

Con un nombre casi salido de una película de magnates, Macek Danuta podría pasar por una importante empresaria. De hecho, en los papeles fue esa mujer la que envío a un frigorífico un total de 6.231 cabezas de ganado de su propiedad en los últimos meses, suficientes para llenar 200 camiones de hacienda. Pagó por el servicio de faena y se llevó la carne, para venderla en el mercado. Eran decenas de miles de kilos, valuados en varios millones de pesos. Pero hay un pequeño problema: Macek no es una empresaria y mucho menos millonaria. Es una mujer de 76 años, jubilada, que vive en un barrio humilde de Cañuelas, y cuyo nombre fue utilizado para armar una empresa trucha.

Macek, la supuesta gran empresaria ganadera, contaba con una matrícula oficial del RUCA (Registro Único de la Cadena Agroalimentaria), que la habilitaba en la categoría “matarife abastecedor bovino”. Bajo esa figura se encuadran justamente quienes tienen cabezas de hacienda de su propiedad y las envían a un frigorífico para su faena. Usualmente esas plantas cobran algo de dinero por el servicio y se quedan con el “recupero”, que son el cuero, las menudencias y las vísceras. El matarife, luego de esa liquidación, se lleva las medias reses para colocar en el mercado.

Macek, la supuesto gran empresaria ganadera, recibió su matrícula número 51574 el 14 de octubre de 2021, meses después de que el gobierno de Alberto Fernández echó de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (la ex ONCCA) al veterinario radical Marcelo Rossi, quien sobrevivía del gobierno de Cambiemos, y colocó allí al contador Luciano Zarich, que venía de ser protagonista de la fallida experiencia kirchnerista de intervenir la aceitera Vicentín. Fue esa gestión entonces la que le dio la matrícula, sin preguntar si Danuta era realmente una gran empresaria ganadera o simplemente una jubilada casi sin cuentas bancarias.

Macek, en realidad, tiene a su nombre anotados un par de números diferentes de CUIT (varía el último número), y la última dirección que declaró ante la AFIP es deliberadamente inexistente (no existe la calle). De todos modos, disfrutó de su matrícula como “matarife abastecedor” durante casi dos años. El 17 de febrero de 2022, cuando operaba el vencimiento, la renovó sin mayor problema. En la dirección que comanda Zarich se le extendieron ese mismo día por otro año más, sin pedirle documentación adicional ni chequear ninguno de los datos declarados.

Al año siguiente, al mediodía del 7 de febrero de 2023, se la volvieron a renovar. Y por lo tanto podía seguir enviando sus animales a faena. Pero esa situación duró apenas un par de meses, porque el 14 de abril pasado alguien dentro de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario se avivó y la dio de baja, no se saben los motivos. Simplemente dejó de figurar en el padrón de operadores del RUCA, donde se publican las matrículas vigentes, pero desaparecen las que se dan de baja. Por suerte, Bichos de Campo venía siguiendo el caso desde antes.

Macek, la supuesta gran empresaria ganadera, para ese momento ya había enviado a faena en la planta 1213 (según el listado oficial de Senasa) unos 514 bovinos entre noviembre y diciembre de 2021, otros 3.431 animales en todo 2022, y restantes 2.286 cabezas en los cuatro primeros meses de 2023, hasta que finalmente llegó la suspensión de su matrícula. O de su “matriculín”, como se conoce en la jerga carnicera a las matrículas truchas del RUCA que al parecer volvieron a ser abundantes en el mercado.

La planta 1213 se llama Frigorífico Cañuelas Carnes SRL y funciona en el mismo partido donde Macek tiene mansión repleta de lujos.

Se trata de una empresa creada el 29 de diciembre de 2017, con el objetivo de reabrir una vieja planta de faena que había estado cerrada unos años, al menos desde 2015. El acto formal de apertura se produjo en agosto de 2020, con fuerte respaldo de la política bonaerense. Según contó Bichos de Campo en ese momento, hubo un espaldarazo muy fuerte de la política. Estuvieron el ministro de Desarrollo Agrario de Axel Kicillof, Javier Rodríguez, y la intendenta local Marisa Fassi, esposa de Gustavo Arrieta, actual administrador general de Vialidad Nacional y hombre fuerte del peronismo en Cañuelas.

La planta 1213, en donde faenó sus 6.231 cabezas la importante matarife Macek, funciona en realidad en las que eran las instalaciones del viejo frigorífico Cañuelas, cuyo propietario visible siempre fue otro matarife, mucho más famoso que Macek, llamado Alberto Samid. Sin embargo, luego de aquella reapertura, este empresario desmintió a viva voz tener algo que ver con la nueva empresa. Dijo que solamente los terrenos eran de propiedad de su familia.

Por cierto, la sociedad que explota la vieja planta que utilizaba en los últimos tiempos el matriculín de la poderosa ganadera Macek, tiene otros socios que no son Samid: originalmente figuraban Felipe Javier Ibáñez y Juan Carlos Iglesias, posteriormente se coló un tal Elías Iglesias, que tiene vínculos con otro frigorífico de la zona llamado Los Gansos, y a partir de agosto de 2020, con la reinauguración oficial, tomaron la posta el mencionado Ibáñez y Carlos Balasso. Vaya coincidencia la de este último: también es un jubilado de 76 años.

El nuevo frigorífico Cañuelas viene faenando lindo en los últimos años. Fueron 57 mil cabezas en 2021, unas 64 mil cabezas en 2022, y 18 mil cabezas adicionales en los cuatro primeros meses de 2023. Como el resto de plantas del conurbano, algo de esa hacienda debe ser propiedad de sus propios socios pero la inmensa mayoría del ganado pertenece a matarifes abastecedores que, como la poderosa Macek, solo contratan sus servicios y se llevan la carne.

Como se ve, la participación de la matrícula de Macek representó cerca del 5% de la totalidad de la hacienda faenada por el frigorífico. Habría entonces que chequear si el resto de la hacienda declarada por esa planta corresponde a matrículas que operan legalmente o por otras firmas que operan solo como una pantalla de la faena informal.

Podríamos hacer esa investigación desde Bichos de Campo y escribir cien notas con detalles de todo tipo. Pero no nos pagan para eso. Para eso está Luciano Zarich, que cobra sueldo de subsecretario de Estado y tiene acceso a todos los expedientes. Peor todavía, es quien debe controlarlos.

Escrito por: Redacción InfoCañuelas