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Sufrió un accidente que casi le cuesta una pierna. Su increíble recuperación en el Hospital Cuenca

Roberto Graz, vecino del barrio Moradas, relató el dramático episodio que vivió tras chocar contra un tráiler.

Roberto Graz, vecino del barrio Moradas, relató el dramático episodio que vivió tras chocar contra un tráiler.

Sufrió un accidente que casi le cuesta una pierna. Su increíble recuperación en el Hospital Cuenca

 Roberto Graz en el Hospital Cuenca.

El miércoles 26 de octubre comenzó como un día normal para Roberto Graz, vecino del barrio Moradas de Máximo Paz. Se calzó sus botas de protección, el casco, los guantes la campera y emprendió viaje por la Ruta 205 rumbo a General Rodríguez en su moto Bajaj Rouser.

Luego de transitar unos pocos kilómetros se enfrentó a una repentina maniobra de riesgo provocada por una camioneta y un tráiler cargado con caballos que se disponía a doblar en el camino del ´80 rumbo a un club de polo. Graz no alcanzó a evitar el impacto. Al chocar contra el acoplado sufrió una fractura expuesta en la pierna derecha y un aplastamiento del pie izquierdo. La carcaza metálica del calzado impidió que las ruedas le trituraran la extremidad.

“Todo fue producto de una inconsciencia del pibe que manejaba la camioneta. Podría haberme matado o arruinado la vida. Por suerte siempre salgo con todas las medidas de precaución porque sé que ante un accidente, el cuerpo de uno es el que el sufre el impacto”, relató Graz a InfoCañuelas. 

Estuvo 12 días internado en el Hospital Cuenca donde un equipo de cirujanos vasculares de primer nivel le reconstituyó la pierna. En tiempo récord volvió a su casa para continuar con la recuperación kinesiológica desde el hogar.

Volviendo al momento del impacto, Graz relató que la camioneta (una Dodge RAM 2500 de San Martín de los Andes, patente IQT 054, conducida por Danilo Cañete de 24 años) estaba parada en la banquina de la Ruta 205 dispuesta a bajar por el Camino del ´80.

“Cuando noté que movía como para doblar, le toqué bocina y le hice señas de luces, porque no me había visto por el espejo. Como el tráiler es mucho más ancho que la camioneta seguramente le tapó la visión. Cuando el muchacho escuchó la bocina, en lugar de frenar y dejarme pasar, aceleró para cruzar la ruta. Fue una fracción de segundo en la que pensé que si me tiraba hacia la derecha podía meterme en algún local o matar a alguien, así que elegí tirarme a la izquierda y acompañar el giro del tráiler”.

“En ese movimiento derrapé e impacté a 20 ó 30 kilómetros. La rodilla derecha me dio en la parte abaja del tráiler, sufrí una fractura expuesta de tibia y peroné y el desplazamiento de todas las venas, que se taparon y por eso no me desangré. El muchacho frenó con tanta mala suerte que mi pie izquierdo quedó apretado debajo de las duales. Le empecé a gritar ´hijo de puta, mové el tráiler, que me pisaste´ y ahí pude sacar el pie. Decí que tenía la bota de acero, que igual cedió y me cortó un poco la planta. Sin la bota me lo hubiera triturado por completo”.


La moto bajo el tráiler con caballos de polo.

“Yo estaba sentado sobre el asfalto viéndome los huesos -continuó Graz-. Ahí mismo llamé a mi señora. Enseguida apareció una odontóloga de Petión que me tranquilizó y me hizo recostar. Ella fue la que llamó una ambulancia. Al toque llegaron los bomberos. En ningún momento perdí el conocimiento. Y cuando llegó ambulancia no paré de repetir que me llevaran al Cuenca”.

“Tuve toda la suerte del mundo porque justo en ese momento había un equipo cirujanos vasculares que hicieron un trabajo impresionante. Entré directo al quirófano porque era vida o muerte. Me sacaron como sesenta centímetros de vena de la pierna izquierda y con eso me remplazaron las venas rotas de la derecha. Me explicaron que teníamos 48 horas para ver si el by pass y la parte vascular funcionaban. Y a las 48 horas todo funcionó. Tuve una evolución impresionante y ya el domingo 30 pasé de terapia intensiva a una sala común, donde empezaron a trabajar en la parte traumatológica. El miércoles siguiente me operaron plaquetas y tornillos. A los 12 días de internación ya recibí el alta”.


Bomberos de Petión asistiendo a Graz.

Graz continúa con ejercicios de rehabilitación en su casa. Habla con InfoCañuelas mientras descansa en el patio tomando fresco y unos mates, con la pierna protegida por tutores. Con 51 años sigue al frente de una pequeña empresa dedicada a hacer perforaciones de agua. Ahora maneja las contrataciones en forma virtual con la ayuda de su esposa, mientras la cuadrilla continúa con los compromisos contraídos.

“Tuve un riesgo cierto de perder la pierna. En los hospitales es bastante común que te amputen para evitar una infección. En este caso me tocó un equipo profesional que posiblemente no exista ni en la mejor clínica privada de Argentina” destaca.


Graz aprendiendo a usar muletas.

En estos días de tranquilidad hizo una lista de personas a las que siente que le debe un agradecimiento eterno: al cirujano vascular Rodrigo D. Sánchez; a la cirujana general Rosana Trapani; a los kinesiólogos Julieta Paula Gómez, Juan Oranias y Roberto Pallaro; y a los traumatólogos Dres. Rafael Amadei, Luciano Caló, Isaac Guerrero y Germán Gentili.

También a la odontóloga de Alejandro Petión que fue la primera en asistirlo, Ximena Luque; a los bomberos de Alejandro Petión, al personal de la ambulancia, a los médicos en general, enfermeros, camilleros, personal de terapia y laboratorio e imágenes.

De una experiencia terrible prefiere rescatar lo positivo, que es el excelente nivel asistencial que encontró en el Hospital Cuenca. Y además quiere trabajar para minimizar los riesgos de nuevos accidentes, especialmente en el caso de los tráilers. “Estoy pensando cómo impulsar alguna legislación para que las camionetas que acarrean acoplados más anchos tengan que llevar otro tipo de espejos”.