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Protesta gremial frente al Club de Campo La Martona

Trabajadores y delegados de la UOM reclamaron por el cierre de una fábrica cuyo dueño vive en el country.

Trabajadores y delegados de la UOM reclamaron por el cierre de una fábrica cuyo dueño vive en el country.

 Protesta gremial frente al Club de Campo La Martona

 Protesta contra el dueño de la firma Mattioli.

Una inusual movilización gremial se realizó este lunes en las puertas del Club de Campo La Martona, donde se concentraron unas 40 personas con banderas y carteles de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), filial La Matanza.

La protesta no estaba dirigida al club de campo sino a unos de sus habitantes: el empresario Sergio Mattioli, propietario de la firma autopartista Dino Mattioli SAIC, que acaba de bajar las persianas.

Los manifestantes arribaron cerca de las 11 y se ubicaron en el acceso principal reclamando el pago de las indemnizaciones.

De inmediato la Administración distribuyó un comunicado entre los socios indicando que “tenemos una manifestación sindical, por asuntos ajenos al club, en el ingreso principal del predio. Se informa que está habilitado el puesto 15 (Hípica) para ingresar y egresar, de todos modos los manifestantes no están cortando la libre circulación. Se estima que la manifestación se extenderá por dos horas más”.

En agosto pasado el diario Ambito informó que por un desplome en las ventas cerraba sus puertas la empresa autopartista Dino Mattioli ubicada en la localidad de Virrey Del Pino, partido de La Matanza.

Delegados de la UOM frente a La Martona.

En sus mejores épocas la compañía producía repuestos para automóviles de marcas como Ford, Toyota, Renault, Chevrolet, Chrysler, Citroën, Fiat, Honda, IKA, Mercedes Benz, Peugeot, Suzuki y Volkswagen, automotrices a las cuales también supo tenerlas de clientes. En 2015 llegó a tener 70 operarios para unas 60 máquinas.

En medio de la crisis económica, Mattioli cayó en 2018 en concurso de acreedores, una instancia judicial que le podría haber permitido readecuar su actividad y evitar la quiebra, pero el salvataje no llegó nunca.

En agosto, con apoyo de la UOM, los operarios decidieron tomar la fábrica para asegurarse el pago de las indemnizaciones.

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