Volver a sección

Información general

No soy creyente, pero sé que Dios me puso ahí

Habló Emiliano, el joven que rescató al bebé de un cesto de basura. Pidió que la gente "no juzgue" a la madre por abandonarlo.

 

Emiliano Aguilar, de 27 años, empleado del Club de Campo La Martona, es el joven que esta medianoche encontró al bebé recién nacido abandonado en una mochila, en el interior de un tacho de basura en la esquina de Florida y Libertad.

Regresaba a su casa luego de entrenar, se detuvo en un kiosco para comprar un atado de cigarrillos y cuando pasaba caminando frente al local del ex boliche bailable Sabbat escuchó un llanto que lo inquietó. A esa hora estaba fresco y la calle era un desierto.

Instintivamente miró hacia dos departamentos de una planta alta creyendo que el sonido provenía de una ventana, pero volvió a escucharlo más cerca y se dio cuenta que surgía del conteiner de basura ubicado en la parada del colectivo de la Línea 51.

"Abrí la mochila y vi el bebé. ¡No sabía qué hacer! Empecé a silbar, corrí hasta la esquina, empecé a mover los brazos pidiendo ayuda, pero no había nadie. Entonces me volvía acercar, le hice shhhh para calmarlo y se calmó. Cuando se tranquilizó, saqué la mochila y me fui a la comisaría", relató Emiliano a InfoCañuelas.

Si bien había una mantita en el fondo del bolso, el bebé estaba desnudo, y con el cordón atado por un hilo matambrero. Por eso Emiliano prefirió dejarlo allí para mantenerlo abrigado.

"Cuando llegué a la comisaría hablé con las chicas y les dijé ´Miren lo que encontré´. Ellas se encargaron de vestirlo con unas ropitas que tienen ahí. Luego vaciaron la mochila (negra con estampado marrón) para ver si había una carta o algo, pero no había nada", añadió.

Según Emiliano, que es padre de una beba de un año y medio, el hallazgo lo enfrentó con el día del nacimiento de su hija. "Cuando abrí esa mochila lo primero que pensé fue en el día del nacimiento de mi beba y en que este nene se había quedado solito. De todas maneras yo no juzgo a la mamá que hizo esto porque no soy nadie para juzgar. Uno no sabe la situación que vive cada persona. Y le pido a la gente de Cañuelas que tampoco la juzgue".

Agregó que cada vez que se acercaba, el bebé se calmaba y que al alejarse, volvía a llorar. "No sé si pasaba porque tenía hambre, frío o si sentía solo. No soy creyente, pero sí sé que Dios me puso ahí para ayudarlo".