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Murió el ex intendente de Cañuelas Jorge Domínguez

Sufrió un paro cardíaco en su vivienda de Ruta 3. Tenía 78 años.

Sufrió un paro cardíaco en su vivienda de Ruta 3. Tenía 78 años.

Murió el ex intendente de Cañuelas Jorge Domínguez

 Jorge Domínguez intendente. Archivo InfoCañuelas.

El ex intendente de Cañuelas electo en 1983 y reelecto en 1987, Jorge Claudio Domínguez, murió esta madrugada a causa de un paro cardíaco. 

Domínguez, de 78 años, se encontraba con su esposa, Edith Vega, mirando televisión. En un momento se descompuso, salió a tomar aire mientras aguardaba a un vecino que lo llevaría al Hospital y en ese ínterin murió en el patio de la vivienda ubicada sobre Ruta 3, entre los barrios Santa Rosa y Los Pozos.

Allegados al ex intendente dijeron a InfoCañuelas que no sufría ninguna patología y que sólo tomaba una medicación preventiva contra la presión arterial. Sus restos serán velados en Cochería Rodríguez de 13 a 17 hs. y luego cremados.

Nacido en Cañuelas el 4 de febrero de 1944, en la campaña de 1982 Domínguez se transformó de manera sorpresiva en candidato a intendente. No tenía militancia polítia previa pero era muy conocido por su trabajo en el estudio contable de Heriberto Urbisaia y por su colaboración con entidades intermedias.

En 1983, de la mano de la Unión Cívica Radical, se convirtió en el primer intendente de la democracia tras vencer al candidato del Partido Justicialista, el presidente del CFC Roberto Taberna. Apodado “Potro” por su carácter temperamental e irascible, durante la gestión tuvo varios enfrentamientos con colaboradores que en algunos casos terminaron a los golpes. Su gestión, sin embargo, tuvo una buena valoración de la comunidad debido a la gran cantidad de obras públicas que llegaron al distrito (escuelas, jardines de infantes, guarderías, pavimento, viviendas) destacándose la conexión de Cañuelas al gas natural.

En las elecciones del 6 de septiembre de 1987 fue reelecto luego de vencer nuevamente al candidato justicialista Enrique Roberto Taberna.


Domínguez junto al gobernador Armendáriz. Archivo.

El intendente exitoso de un día para el otro copó las crónicas policiales por un hecho de sangre. El 11 de abril de 1990 quedó implicado en el homicidio de su amante, Carmen Rodríguez, de 39 años. La mujer tenía un comercio frente al estudio contable en el que Domínguez trabajaba a la par de su función en el Ejecutivo. Luego de efectuarle cinco tiros por la espalda intentó quitarse la vida con un disparo en la sien, pero la bala no alcanzó a perforar el cráneo.

Tres años más tarde la Cámara del Crimen de La Plata lo condenó a sólo tres años de cárcel aceptando el planteo del abogado defensor, Máximo von Kotsch, de que su defendido había actuado bajo el efecto de emoción violenta. Durante el juicio oral y público el imputado hizo gala de su precaria salud y de su amnesia total repecto a lo ocurridoLa justicia fue sumamente benévola con el ex alcalde en una época en que no existía la figura del femicidio.

El segundo mandato de Domínguez fue completado por un joven Ezequiel Rizzi, quien había sido su secretario de Gobierno y primer concejal.

En 1992 el “Potro” volvió a la política bajo el sello de la Convergencia Radical. Aunque perdió la interna, cosechó el 41 % de los votos en una elección marcada por una participación récord de los afiliados.


Jorge Domínguez y su esposa, Edith Vega.

Su carácter no se atemperó con los años. En 1999 fue detenido en la casa de su hija, en la ciudad de La Plata. Estaba prófugo desde hacía más de un año acusado de balear por celos a Jorge Omar Sittner, pareja de Edith Vega, quien finalmente se convirtió en su compañera hasta la actualidad. Sittner logró sobrevivir de milagro luego de arrastrarse herido a lo largo de varios kilómetros desde un paraje donde fue atacado hasta la Ruta 205, donde pidió ayuda.

En 2015 recibió una tercera condena, esta vez de dos meses de prisión, por agredir físicamente a Susana Gaudenzi y a su hija Cecilia Blasco a raíz de una discusión por una obra en la medianera que separaba sus viviendas del barrio 12 de Octubre.

Superado ese episodio Domínguez se recluyó aún más, abandonó su casa de la calle Acuña y se instaló en una vivienda semirural asegurada por un alambrado olímpico y potentes reflectores.