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Máximo Paz tiene un nuevo sacerdote

El domingo asumió el padre Julián Pardo en reemplazo de Ramón Alves. El obispo Juan Suárez pidió que nadie se lo apropie ni intente imponerle normas.

"El padre Julián no llega a un lugar desconocido. Fue párroco de Cañuelas durante muchos años. Luego estuvo en Isidro Casanova y Ramos Mejía. Viene con una rica experiencia pastoral. Espero que la sepan aprovechar", sostuvo el obispo Juan Horacio Suárez durante la misa ofrecido el domingo en la localidad de Máximo Paz.

Ante una capilla repleta, Julián Pardo tomó posesión de la parroquia San Eduardo. El párroco saliente, Ramón Alves, fue enviado al barrio Oro Verde de La Matanza, donde viven más de 40 mil personas.

"Le digo a Julián que esta es una comunidad muy hermosa. La gente que trabaja en la pastoral  es digna de confianza y me llevó de aquí un gran recuerdo", sostuvo Alves en sus palabras de despedida.

Julián, que fue párroco de Cañuelas hasta 1999, cuando llegó Mario Slongo, tendrá a su cargo las parroquias San Eduardo, Nuestra Señora del Rosario de Vicente Casares y Nuestra Señora de la Paz de Alejandro Petión.

Julián hizo la renovación de las promesas sacerdotales, firmó el documento de observancia de las normas de la Iglesia y recibió la llave del sagrario y luego brindó un mensaje de bienvenida a su comunidad.

"Cuando se es joven se habla mucho sobre lo que se piensa hacer, pero cuando un ya es grande, se habla poco y se intenta hacer mucho", reflexionó Julián, quien llega a una comunidad de unos 12 mil habitantes con importantes bolsones de pobreza.

"Julián debe ser un párroco para todos. Que nadie quiera acaparar al párroco ni imponerle normas. La palabra de Dios está ante todo", agregó el obispo con una frase que pareció dirigida a la feligresía de Cañuelas, donde se sigue reclamando el traslado de Mario Slongo.

No estuvo el intendente ni tampoco ninguno de sus funcionarios. Sobre el final de la ceremonia Gustavvo Arrieta llamó por teléfono y avisó que no había concurrido porque estaba enfermo.

Al término de la ceremonia Ramón Alves, con el rostro mojado en lágrimas, recibió el saludo de muchísimos vecinos de Máximo Paz que le expresaron su cariño y agradecimiento. "No lo vamos a olvidar, visítenos pronto", fue el mensaje unánime.

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