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La UCR ya está en campaña

El viernes, durante la visita de Juan Manuel Casella y con fuertes críticas a la gestión de Arrieta, el radicalismo mostró a sus posibles candidatos: Horacio Cabrera y Liliana Menconi.

 

Mientras que el oficialismo ya empapeló todo el centro de Cañuelas con afiches que anuncian las candidaturas de Gustavo Arrieta y Marisa Fassi, el radicalismo hizo lo propio con un acto en el Comité radical de la calle Mitre.

La visita del secretario del Comité Nacional, Juan Manuel Casella, fue la excusa para mostrar a Horacio Cabrera y Liliana Menconi, los únicos oradores locales que acompañaron al dirigente de Avellaneda.

Si bien en ningún momento se los mencionó como “candidatos”, lo cierto es que en la promoción previa al mitin sus nombres fueron acompañados por la frase “capacidad y honestidad para Cañuelas”.

El médico clínico Horacio Cabrera ya reconoció en varias ocasiones que está dispuesto a ponerse el traje de candidato a intendente en una difícil cruzada contra el kirchnerismo, mientras que Menconi –por su amplia experiencia en el Ejecutivo y en el Legislativo- es una de las candidas naturales a encabezar la lista de concejales.

Fue justamente Menconi quien abrió la reunión del viernes en el comité de la calle Mitre. Cuestionó la excesiva dependencia del municipio respecto a los recursos que gira el gobierno nacional y la “sumisión” que genera ese mecanismo.

“Si observamos las cuentas a nivel municipal, los números cierran solamente si tienen un aporte de la Nación o de la Provincia. Veo las publicidades que dicen `Paguen sus tasas así seguimos haciendo obras´. Es una falta de verdad porque, si miramos la recaudación en Cañuelas, alcanza los 20 millones. Y si vemos cuánto es solamente el gasto en personal municipal, sin contar el hospital, hablamos de 26 millones. Por eso, no es cierto cuando nos dicen que las obras son gracias a las tasas”.

Como ejemplo, citó la construcción del Hospital regional. “Es bueno que lo hagan, pero si la decisión hubiese dependido del intendente, hubiese elegido otra prioridad, como el tratamiento de basura”.

En esa misma línea, Horacio Cabrera destacó que gran parte de los ingresos del municipio se evaporan en sueldos y que abundancia de recursos no es sinónimo de buena gestión: “El tener mayor cantidad de dinero no nos garantiza que este gobierno haya administrado mejor las cosas, sino que ésta ha sido una de las peores administraciones de los últimos tiempos”.

Tanto Cabrera como Casella coincidieron en que la salida de un modelo K -al que calificaron como “autoritario” y “clientelista”- es el fortalecimiento de los partidos, la “recuperación de la moral en la política” y una ampliación de la base militante, especialmente con la incorporación de los jóvenes.

“Quiero generar los espacios para que los jóvenes vuelvan a la política a través de la UCR. Y lo quiero hacer sin inventar mitos a partir de los medios de comunicación adictos, como intenta hacer el gobierno con Néstor Kirchner, tratando de convertirlo en un dirigente que nunca fue. Tenemos que convocar a los jóvenes pero no para fanatizarlos al estilo kirchnerista, que trata de convertir a cada uno de ellos en un cruzado que entiende a la política como agresión y confrontación”, concluyó Casella.

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