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Información general

Internaron a una empleada municipal que aspiró vidrio molido durante una inspección

Carina De Kemmeter sufrió una intoxicación con el polvo arrojado en un terreno de Máximo Paz Oeste. Se sospecha que el material podría estar contaminado con virus.

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Carina de Kemmeter.

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Una empleada municipal de la Oficina de Atención al Consumidor (OMIC) se encuentra internada en la Clínica de Ciudad Evita, con graves dificultades respiratorias luego de participar en una inspección en Máximo Paz Oeste, donde se arrojaron grandes cantidades de vidrio en polvo.

El domingo, luego de un episodio de fiebre elevada, dolor en el pecho y sensación de ahogo, Elizabeth Carina De Kemmeter fue trasladada en una ambulancia de alta complejidad a Ciudad Evita, donde permanecerá internada hasta el viernes. Está siendo tratada con antibióticos, broncodilatadores y con suero para limpiar las partículas de vidrio que se encuentran en su organismo.

"Estoy internada desde ayer, los días anteriores estuve controlándome en el Hospital Marzetti, pero ayer entré muy mal y pidieron el traslado. Me faltaba el aire, no podía respirar, tenía la garganta sin voz y una descompensación general. Me aplicaron inyecciones para abrir los bronquios, me dieron oxígeno, me estabilizaron y pidieron el traslado en una ambulancia de alto riesgo" relató De Kemmeter a InfoCañuelas.

El diagnóstico preliminar es que la agente municipal aspiró vidrio molido que se alojó en su aparato respiratorio. Las versiones indican que sería material residual de laboratorios, por lo que no se descarta que el producto esté contaminado con virus o sustancias tóxicas. Mañana personal de Acumar llegará a Cañuelas con un equipo especial para tomar muestras y analizar su composición.

CÓMO SUCEDIÓ

Carina trabaja como administrativa en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC), área que se ocupa de intervenir en conflictos entre clientes/contribuyentes con empresas o entes prestadores de servicios. Su jefa directa es la Dra. Alejandra Villafañe; y a su vez el área depende de la subsecretaría de Inspecciones que dirige Daniel Pugliesse.

"El miércoles recibo la orden del señor Pugliesse de hacer una notificación (en una estación de servicio). Iba con Florencia, de Medio Ambiente, y el con el señor Gatti, de Inspecciones. En el camino me dicen que tenía que acompañarlos a hacer una inspección en Máximo Paz porque habían tirado un camión cargado con vidrio. Les dije que no era mi responsabilidad, que yo no estaba para eso, y me respondieron que por orden de Daniel tenía que ir".

"Cuando llegamos, era un terreno inmenso, como de media hectárea, con montañas blancas de ese producto. Todavía le envié una foto a mi jefa, Alejandra, haciéndole el chiste de que me habían mandado a Bariloche. Mi jefa no entendía nada, me dijo que yo no tendría que estar ahí, que me quedara en la camioneta".


El procedimiento en Máximo Paz Oeste.

"En un momento llamaron por la radio ordenando que levantaran muestras del producto. No tenían nada, recipientes, ni guantes ni barbijo. Así que llenaron dos bolsas de supermercado y la pusieron en la parte de atrás de la camioneta, donde yo iba sentada. Cuando volvíamos, con las ventanillas abiertas, porque hacía un calor sofocante, el viendo que se arremolinó atrás hizo volar ese producto. A Florencia y a Gatti les empezó a picar la cara, pero yo, que estaba atrás, aspiré mucho más. Me hizo muy mal", relató la empleada.

A las 2 de la tarde, cuando concluyó su jornada laboral, su jefa la llevó hasta la estación y desde allí continuó caminando hasta su casa, en el barrio Primero de Mayo. Al pasar frente a la panadería La Alemana se descompensó, no pudo mantenerse en pie y pidió ayuda a una amiga para que la buscara. Apenas podía hablar.

Creyendo que el malestar se le pasaría pronto, a la tarde concurrió al plan Fines del barrio 12 de Octubre, donde se encuentra estudiando. Seguía sin poder respirar ni hablar, por lo que los profesores se asustaron y la enviaron al Hospital, donde le aplicaron el primer broncodilatador, con la indicación de controlarse a diario.

Al día siguiente intentó volver al Hospital con la planilla de la ART, pero se encontró con una inesperada dificultad. El jefe de área, Daniel Pugliesse, no quería llenarla. Finalmente, tras muchas idas y vueltas, se ocuparon de hacerlo los empleados del área de Personal. A raíz de esa demora, cuando llegó al Hospital el médico de la ART ya se había retirado.

Su estado era oscilante. Por momentos se sentía bien y por momentos tenía episodios de fiebre elevada. El viernes sí pudo verla el profesional de la ART que, al verla mejor, le dio el alta. El sábado volvió a sentirse mal y el domingo regresaron los síntomas de afonía y dificultad respiratoria, por lo que fue derivada.

¿VIDRIO CONTAMINADO?

"Estoy con suero, antibióticos y oxígeno. Me están haciendo un tratamiento para limpiar todo el vidrio que tengo por dentro. Se sospecha que el material puede estar contaminado, por eso los médicos cuando entran a verme también llevan barbijo", relató la empleada.

Tras sufrir el accidente se intentó tapar lo ocurrido. Los únicos que se preocuparon por el estado de Carina fueron Alejandra Villafañe y Julio Stur, el delegado de Máximo Paz. Fue Stur -y no el responsable director del operativo- quien le informó al intendente Gustavo Arrieta lo que había sucedido, y fue así que el intendente y la jefa de Gabinete se pusieron a disposición de la empleada. También funcionarios de Acumar se contactaron con la víctima. Pugliesse, en cambio, hasta el día de hoy no se comunicó.

"Yo estoy muy mal  por eso que aspiré y también pienso en los chiquitos y la gente humilde de Máximo Paz que se están contaminando con esto" concluyó Carina.

CÓMO SIGUE

Al día siguiente del hallazgo del material las montañas de vidrio molido, del grosor de la harina, habían desaparecido. En un principio se creyó que los responsables del vuelco clandestino lo habían trasladado nuevamente, pero luego se supo que fue enterrado bajo una capa de tierra y tosca. El terreno en cuestión se encuentra a nombre de una persona de apellido Lauría.

La sospecha es que el material procede de una fábrica de vidrio ubicada en Carlos Spegazzini, partido de Ezeiza. Esta semana Acumar realizará una verificación del material para establecer su composición y origen.

 

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