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Información general

El Frente de Izquierda pidió la renuncia de Díaz

Ante la ineficacia de las autoridades para contener el delito, el frente político reclamó el alejamiento del secretario de Seguridad y todo su equipo. También pidieron la creación de un organismo de contralor con participación ciudadana. Desconfianza en el nuevo Foro.

 Osvaldo Díaz, en el ojo de la tormenta. Foto archivo.

En un comunicado firmado por Juan Martín Barbas y Fernando Liporace, el Frente de Izquierda de Cañuelas pidió la “renuncia inmediata” del secretario de Seguridad, Osvaldo Díaz, y los funcionarios que lo acompañan por considerarlo “incapaz” para resolver la problemática del delito.

Asimismo, solicitaron la creación de “un organismo democrático, plural, independiente del poder político y abierto a la totalidad de los ciudadanos cañuelenses, con capacidad real para diagramar y controlar la política de seguridad”.

En los fundamentos del pedido, Barbas y Liporace explicaron que “Desde hace algunos meses la problemática de la inseguridad sufrió un drástico agravamiento. Los hechos delictivos se multiplicaron exponencialmente, afectando al conjunto de los sectores sociales y golpeando con fuerza en los barrios y localidades más populares del Partido.”

“Frente a esta situación, desde el Gobierno municipal intentó sostenerse la tesis de que estos hechos eran inventados o magnificados por los medios de comunicación, quienes contribuían a acrecentar la tan mentada ´sensación de inseguridad´. Incluso, pocos meses atrás, el ahora concejal Contreras señalaba, a contramano de la realidad, que el reclamo por mayor seguridad no estaba presente en las localidades y pueblos de Cañuelas. Sin embargo, no se puede tapar el sol con una mano, y ante los innumerables casos acontecidos en los últimos tiempos, desde el oficialismo se vieron obligados a cambiar su postura, reconocer el problema y proponer algunas medidas tendientes a solucionarlo.”

“Sin embargo, estas medidas han resultado completamente ineficientes. Por un lado, desconociendo las condiciones socio-económicas sobre las que se asienta la delincuencia y tomando los planteos simplistas y efectistas de sectores como el massismo, desde el Ejecutivo se insiste en la necesidad de poner en práctica mecanismos netamente represivos: más cámaras, más comisarías, más patrulleros, más policías, más gendarmes. De este modo, no sólo refuerzan argumentos y propuestas de sectores reaccionarios, sino que además intentan dotar a las mismas de una eficacia realmente inexistente.”

En esa línea continuaron Liporace y Barba continuaron: “¿Cómo explican la cantidad de hechos delictivos sucedidos en inmediaciones de las dependencias policiales? ¿Y los robos en zonas repletas de cámaras de seguridad? Si las cámaras, las comisarias y el saturamiento de personal policial bastaran, no se habrían dado los robos a la Tienda Garzón, la Joyería Rizzi, la Farmacia Del Carmen o a los empleados de Hendel, por nombrar tan solo algunos ejemplos.” 

“Por otro lado, el oficialismo mantiene en su cargo a Osvaldo Diaz, de polémica trayectoria en las fuerzas policiales durante la última dictadura, y que probadamente ha resultado incapaz de contener la problemática delictiva en Cañuelas. Postura, que responde por lo visto sólo a consideraciones políticas y no a la idoneidad para la tarea desempeñada del funcionario en cuestión.”

“En paralelo a todo esto, hay ciertos puntos que no son abordados ni en los discursos ni en las acciones adoptadas por el oficialismo. Nada se dice, por ejemplo, de la necesidad de combatir los flagelos de la pobreza y la exclusión, y de corregir situaciones socio-económicas sobre las cuales se asienta en muchos casos la delincuencia. Tampoco se habla de los nexos que existen entre el delito organizado, las fuerzas policiales y los funcionarios del poder judicial. Y por supuesto, no se realizan planteos en el sentido de incorporar al pueblo de Cañuelas en la elaboración y control de las políticas de seguridad. En este sentido, el nuevo Foro de Seguridad acordado por los concejales del FPV, el FPCyS y el FR, sigue constituyendo una instancia poco receptiva a la participación popular, y carente además de los mecanismos que le permitirían efectuar un verdadero control de las políticas de seguridad municipales.”

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