Entre 1974 y 1983 en el Cementerio Municipal de Cañuelas fueron inhumados un total de 30 NN que en su mayoría fueron asesinados a balazos o tenían signos de tortura, lo que permite inferir que se trataba de víctimas del terrorismo de Estado. Casi todos esos cadáveres (26) fueron hallados en la vía pública con posterioridad al golpe del 24 de marzo de 1976 y los restantes cuatro durante la etapa previa de violencia institucional y paraestatal, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.
Los datos surgen del Registro de Inhumaciones del Cementerio Municipal, en el que figura el enterramiento clandestino de dos NN en 1974; dos en 1975; diez en 1976; cuatro en 1977; dos en 1979; tres en 1980; uno en 1981; tres en 1982; y otros tres en 1983, lo que da una sumatoria de treinta. El año del Mundial de Fútbol —1978— fue una breve pausa en la mécanica del espanto.
Si bien uno de esos muertos era un paciente del Hospital Dardo Rocha del que no consta identidad, es altamente probable que los 29 restantes fueran desparecidos. ¿Por qué se llega a esa conclusión? Todos fueron encontrados en la vía pública con signos de tortura, encierro prolongado o muertes traumáticas. Los cadáveres presentaban desnutrición extrema, caquexia (atrofia muscular), decapitación, aplastamiento o estallido del cráneo, calcinación o heridas de arma de fuego, según la escueta descripción de los certificados de defunción firmados por el médico policial de la época, Salvador Egitto.
Otro denominador común es que todas las víctimas tenían entre 25 y 50 años y fueron inhumados sin identidad en tumbas en tierra. Al cabo de dos o tres años fueron exhumados y arrojados al osario común, una bóveda donde terminaron mezclados con los restos de esqueletos antiguos.
Estos datos comenzaron a salir a la luz con el regreso de la democracia. En diciembre de 1983, pocos días después de haber asumido como primer intendente de la nueva etapa constitucional, Jorge Domínguez convocó a una conferencia de prensa en La Plata para comunicar el macabro hallazgo.

“Seis cadáveres de personas inhumadas como NN, entre ellas dos mujeres jóvenes, una de las cuales se hallaba embarazada, fueron encontrados en el cementerio de Cañuelas donde habían sido enterrados clandestinamente en 1976. Así lo denunció este mediodía el intendente Jorge Claudio Domínguez, quien ofreció una conferencia de prensa en la sede de la Legislatura Provincial. Domínguez dijo que los seis cuerpos fueron inhumados en 1976 como NN bajo la administración comunal del mayor Peñaloza, y que habían sido hallados el 12 de junio de ese año en un campo de recreación del SMATA” publicó el diario Crónica.
“El intendente señaló que en base a los datos obrantes se pudo saber que los cuerpos fueron llevados desde ese campo del SMATA al hospital de Cañuelas, donde no se registró su ingreso en los libros respectivos. Tampoco —dijo Domínguez— el hallazgo de los cadáveres de esas personas, presuntamente abatidas en enfrentamientos con fuerzas de seguridad, fue asentado en el libro que estaba a cargo del mayor Peñaloza. En cambio, señaló que el ingreso de los seis cadáveres quedó asentado en los libros del cementerio de Cañuelas, habiendo sido inhumados como NN en los lotes 20, 21, 24, 25 y 26. Posteriormente, los seis cadáveres fueron depositados en un osario común”.
El artículo de Crónica finalizaba con otro anuncio: “La Comisión de Derechos y Garantías del Bloque de Concejales Radicales de Cañuelas se propone investigar la responsabilidad delos bomberos de esa localidad en el traslado de los cuerpos al cementerio por expreso pedido de la policía que actuó en la oportunidad”.


Entre 1983 y 1984 los principales diarios argentinos y del exterior publicaron decenas de artículos sobre el hallazgo de cadáveres no identificados en los cementerios de Merlo, Morón, La Plata, Grand Bourg, Magdalena, Campana, San Isidro y un largo etcétera. “NN por todas partes” tituló Crónica en su edición del 6 de enero de 1984.
Pasó casi una década hasta en 1991 el equipo de antropólogos forenses liderado por Alejandro Incháurregui logró identificar a algunos de esos seis cadáveres mencionados por Domínguez. Entre ellos estaban María del Carmen Gualdero (la embarazada cuyo bebé salió expulsado del vientre cuando los balearon y prendieron fuego frente al predio de Smata) y Santiago Bruschtein, el esposo de Laura Bonaparte, autora del libro “La tragedia de Cañuelas”. Los demás nunca fueron identificados.
Alejandro Petión, Vicente Casares y Gobernador Udaondo
El Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado (RUVTE) es la base de datos oficial de la República Argentina que centraliza los casos de desaparición forzada y asesinatos ocurridos principalmente durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983), aunque también incluye registros de períodos previos (desde 1966).
En ese documento disponible en línea en la web del Ministerio de Justicia, se menciona el nombre de siete desaparecidos que fueron secuestrados en Cañuelas o arrojados en algún camino vecinal de Vicente Casares, Alejandro Petión o Gobernador Udaondo.
1. Jorge Raúl Bellomo (33), nacido el 29 de enero de 1941 en General San Martín, Buenos Aires. Fue secuestrado el 7 de julio de 1975 en Liniers, en la vía pública. Su cuerpo, con heridas de bala, fue hallado el 30 de julio de 1975 a las 9.30 en Ruta 205 km.54, cerca de la calle Elizalde (Alejandro Petión).


2. Oliverio Luis Capellini (27). Abogado, nacido el 26 de mayo de 1947 en San Rafael, Mendoza. Fue secuestrado el 16 de diciembre de 1975 a las 23.30 en su domicilio de la calle San Martín 188 de Chivilcoy. Su cuerpo baleado fue encontrado el 17 de diciembre de 1975 en un camino de tierra a dos kilómetros de la Ruta Provincial 215 km. 85, a la altura de Gobernador Udaondo.
3. Aníbal Obdulio De Vito (32). Abogado, nacido el 17 de enero de 1942 en Moquehuá, Chivilcoy. Fue secuestrado el 16 de diciembre de 1975 en su casa de calle Pueyrredón 112 de Chivilcoy. El cadáver, con heridas de bala, también fue abandonado el 17 de diciembre de 1975 en un camino de tierra a dos kilómetros de la Ruta Provincial 215 km. 85, a la altura de Gobernador Udaondo.
4. Ricardo Oscar Navarro (36). Nacido el 15 de febrero de 1940 en Capital Federal. Fue secuestrado el 14 de marzo de 1977 a las 21 en su domicilio de la calle Fructuoso Rivera 6258 planta baja de Villa Riachuelo. Fue ejecutado durante la noche del 14 de marzo de 1977 en el cuartel V de Cañuelas, en los alrededores de Vicente Casares.
5. Tomás Adolfo Paredes (47). Nacido el 18 de septiembre de 1928 en la ciudad de La Rioja. Fue secuestrado el 7 de mayo de 1976 cerca de Retiro, en la vía pública. Fue ejecutado y el 8 de mayo de 1976 fue hallado semi enterrado frente al campo de Smata, en Alejandro Petión. Su identidad se conoció en noviembre de 2011 a partir de una exhumación en el cementerio de Cañuelas, donde sus restos habían sido depositados como NN.

6. Alberto Manuel Pastor (29). Nacido el 25 de abril de 1948 en Pergamino. Fue secuestrado por primera vez el 28 de marzo de 1976 en Cañuelas, pero al poco tiempo logró escapar del lugar de detención. Fue secuestrado por segunda vez el 12 de mayo de 1977 de su domicilio ubicado en Lezica 3826, San Justo, La Matanza.
7. Esteban Alfredo Reimer (28). Nacido el 11 de marzo de 1948, fue secuestrado el 5 de enero de 1977 a la 1 de la madrugada de su casa de calle Mozotegui 837. Según fuentes no confirmadas, fue asesinado alrededor del 28 de febrero de 1977 e inhumado en un cementerio privado cerca de San Justo, aunque sus restos nunca fueron hallados. Se cree que estuvo ilegalmente detenido en Avellaneda, en la sede de la Brigada de Investigaciones de Lanús, conocida “El Infierno”.
Con la excepción de Reimer y Alberto Pastor —secuestrados en Cañuelas y trasladados a otros distritos—, Bellomo, Capellini, De Vito, Navarro y Paredes integran esa oscura lista de los 30 NN inhumados en Cañuelas y luego arrojados a una cripta común donde una pila de huesos tapa a otra en un amasijo sin nombre ni destino.
Escrito por: Germán Hergenrether