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Información general

Audiencia pública con escaso público

El miércoles a la noche se realizó la segunda jornada de debate sobre la nocturnidad. Se pidieron más controles sobre los comerciantes que venden alcohol a menores.

Con escasa presencia de público transcurrió la segunda audiencia para debatir la legislación que regulará el funcionamiento de boliches y confiterías bailables.

Esta asamblea fue convocada por el Concejo Deliberante para escuchar las opiniones de los vecinos respecto a la localización de los boliches y la implementación de medidas que contribuyan a la seguridad en los mismos.

Contrariamente a lo esperado, no hubo presencia de padres, comerciantes del rubro ni tampoco jóvenes.

Gran parte de la reunión fue un monólogo del titular de Benito K, Ezequiel Rivas, quien atribuyó la problemática actual a la permisividad de los padres.

"Antes de exigirle cosas al bolichero o a la Municipalidad, primero hay que mirar hacia adentro como padres. Si los padres no hacemos un mea culpa no podemos cargar la responsabilidad sobre los demás", dijo, intentando minimizar la responsabilidad de los empresarios y comerciantes de la noche.

Una de las exposiciones más claras fue la de Silvia Berrueta, quien intervino en representación del nivel Polimodal de la Escuela Estrada. Dijo que si bien hay una responsabilidad de los padres que no se puede delegar, aseguró que los chicos reclaman límites por parte de las autoridades; reclaman que no se le venda alcohol a menores y que la policía cumpla un rol preventivo y no represivo.

Ana Clara Velázquez, del centro de Estudiantes de la Escuela Estrada, fue una de las pocas adolescentes que participó en la reunión y que opinó en forma espontánea, sin
influencia de sectores interesados.

También ella pidió una "coherencia" entre las normas y la realidad. "Tengo 17 años y me dejan pasar en cualquier boliche y quisiera comprar alcohol me lo venden. De hecho, le venden alcohol a cualquier menor", aseguró.

El director de Inspecciones, Pablo Boiero, cosechó algunas críticas cuando señaló que si bien hay normas que regulan el funcionamiento de los boliches, no las puede aplicar porque son demasiado rígidas. Por eso dijo que es necesario ser "flexibles".

La reunión se diluyó en discusiones en torno a la situación personal de algunos comerciantes, pero no se discutieron elementos concretos, como la instalación de cámaras de seguridad o la reubicación de los locales en zonas específicas.

Sí surgió como idea una propuesta del director de Seguridad, Julián Ros, quien planteó la posibilidad de establecer multas o trabajos voluntarios para los padres de los menores que sean encontrados ebrios en la vía pública o que cometan disturbios. Además, pidió fuertes multas para los comerciantes que vendan alcohol a menores.

Otros plantearon la necesidad de que los concejales concurran a las escuelas para recoger la opinión de los jóvenes. Sobre este tema "ellos tienen mucho más para enseñarnos de lo que podemos enseñarles nosotros", se escuchó decir.

Si bien la convocatoria de esta segunda asamblea surgió tras la agresión sufrida por el comerciante Gustavo Moreira en un boliche aledaño a Benito K, casi no se habló del tema, salvo por la dura intervención que tuvo la suegra de la víctima, Norma Corbalán, quien atribuyó la responsabilidad de lo ocurrido a los patovicas "y fundamentalmente a la policía".

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