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Haciendo cumbre

Tras cinco días de ascenso, los aventureros cañuelenses Jorge Meji y Sergio Ramos llegaron a la cima del pico General José de San Martín del nevado de Cachi, en la Provincia de Salta.

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Cansados, agotados, con sus últimas fuerzas. Así llegaron al pico más alto del nevado de Cachi, en la Provincia de Salta, los mountain trekking cañuelenses Jorge "Pocho" Meji y Sergio Ramos.

Como estaba programado, el viernes 4 partieron al norte argentino y el sábado 5 llegaron a Cachi donde los esperaba "Sapito", el baqueano que habían contratado para ascender la montaña con toda la intención de descansar e iniciar el trekking al día siguiente.

Pero el mismo "Sapito" les ordenó "salimos ahora". Fue así que a pocos minutos de haber desembarcado del remis que lo llevó de desde Salta (Capital) hasta Cachi, estaban empezando el camino a la cima.

"¡El primer día nos perdimos!" contó Sergio Ramos.
En el comienzo de la travesía se encontraron con senderos y bifurcaciones que hacían confuso el camino mientras que el experimentado Sapito con su perrito y las mulas ganaron rápidamente la delantera.

"Hubo que elegir y elegimos mal; cuando nos dimos cuenta estábamos por otro camino" agregó Pocho.

Así empezó la aventura que los encontró sin saber dónde estaban. Un tanto desconcertados, tuvieron que hacer noche con sólo las bolsas de dormir, dos barritas de cereales y un litro de agua para compartir. ¿Qué hacemos? se preguntaban en el medio de la nada con las estrellas como manto.

Al otro día, para bendición de los cañuelenses, Sapito volvió a buscarlos.

¡Las cosas que le dije! comentó Ramos, descargando toda su bronca. "Pero enseguida se me pasó. Teníamos que compartir una semana con el baqueano y por suerte todo terminó bien".

El domingo empezó el ascenso, cada vez más difícil. "Realmente la pasé muy mal" confesó Sergio, quien padeció hemorragias nasales, náuseas y cefaleas.

A pesar de los inconvenientes continuaron y así el jueves estaba todo listo para "atacar la cumbre".

Fue necesario trepar por un río que se congela por la noche y que en las primeras horas de la tarde se vuelve caudaloso. Con la luz de la luna, a las 4 de la mañana, empezaron el último tramo de ascenso y a las 13 horas llegaron a la cima.

"La vista desde allí es indescriptible, maravillosa" contaron los montañistas a InfoCañuelas. "Lástima tanto esfuerzo para estar unos pocos minutos" dijo Ramos.

Ambos permanecieron unos 15 minutos. Sapito veneró a la Pacha Mama y los aventureros firmaron el libro de los privilegiados en conseguir la cumbre de este nevado, un libro custodiado por un pequeño busto de San Martín y la cruz que fuera emplazada en los años 50.

Desde la llegada de los cañuelenses también encontró su lugar una imagen de la Virgen de Luján que Meji y Ramos llevaron especialmente a la cima.

Faltaba el regreso. Deshacer el camino andado. Soportar las ampollas y el cansancio del esfuerzo. Dos días tardaron para bajar a Cachi y una semana para recuperarse en Cañuelas.

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