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| Educación

Una directora se jubiló y así la despidieron sus vecinos

Le hicieron una caravana de autos para agradecerle su gestión en la Escuela 17 de Vicente Casares.

Le hicieron una caravana de autos para agradecerle su gestión en la Escuela 17 de Vicente Casares.

Una directora se jubiló y así la despidieron sus vecinos

 Adriana Iraola en una actividad de teatro leído.

El trabajo bien hecho a veces tiene su recompensa y recoge el agradecimiento de la sociedad. Es lo que sucedió hace unos días en la localidad de Vicente Casares: la comunidad organizó una original despedida para Adriana Iraola, la directora de la escuela primaria Nro. 17 que acaba de jubilarse.

En el primer día de su retiro una caravana de autos pasó frente a su domicilio saludándola con bocinazos. Ella, conmovida, salió a la vereda para agradecer el gesto.

Adriana Iraola llegó al establecimiento como docente bibliotecaria. En ese período impulsó una votación del alumnado para asignarle un nombre al espacio, que pasó a llamarse “Mafalda”.

Desde allí generó proyectos creativos, impulsó la participación en la Maratón de Lectura, fomentó la literatura en todos los cursos e impulsó el interés por la historia de Vicente Casares y del distrito de Cañuelas en su conjunto.

Adriana y compañeras en la Escuela 17.

Tras acceder al cargo de directora encabezó los festejos de los 100 años del establecimiento, en 2015, con varios eventos conmemorativos. En 2016 impulsó un viaje estudiantil a Tucumán por el Bicentenario.

Dándole espacio y participación a la Asociación Cooperadora, gracias a un trabajo articulado y participativo se logró mantener un edificio centenario en impecables condiciones. Aún en fines de semana, vacaciones o feriados, Adriana estaba presente acompañando a albañiles, jardineros y personal de mantenimiento, restando tiempo a su familia para dedicarlo a su escuela, la misma de la que egresó como alumna en 1978.

Adriana completó el secundario en la Escuela Don Bosco de Uribelarrea; luego estudió Botánica en la Universidad de Tucumán, Bibliotecología en La Plata y el Profesorado de Biología en el Instituto Monte Grande.

Lleva en la sangre la vocación docente (su madre también lo fue) y eso se aprecia en el compromiso con la tarea. Este círculo virtuoso se completa con el gesto de los vecinos, que afortunadamente saben reconocer y agradecer a las personas que se esfuerzan por la comunidad donde viven.

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