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Deportes

Por los caminos del beato Ceferino

Jorge Meji narra, en primera persona, la travesía Viedma-Chimpay que protagonizó junto a los ciclistas de Cañuelas Antonio Lorger y Armando Galant. Un privilegio al que sólo accedieron 50 bikers del país. Galería de fotos.

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El pasado fin de semana se realizó la ya tradicional travesía Viedma-Chimpay, en la provincia de Río Negro. Con la primeras horas de la mañana del viernes 28, se inició la caravana de 50 ciclistas (cabe acordar que el cupo es de 70 ciclistas por cuestiones de alojamiento en las ciudades de descanso) desde Viedma para encarar los primeros 160 km que la separan de General Conesa.

A medida que el pelotón se alejaba de la zona céntrica, empezó aparecer el escollo esperado y tan temido por los ciclistas… el viento implacable, que por momentos arreciaba con ráfagas de 70 kph poniendo a prueba la templanza de los bikers y teniendo como único paisaje el horizonte de la Patagonia Argentina. 

Por suerte a mitad de camino había dos escuelas que visitar y dejar donaciones .Allí pudimos reponer fuerzas con un rico mate cocido y tortas fritas que la gente y los alumnos nos habían preparado.

Y así se llegó a General Conesa, con la ilusión de que la jornada venidera (aún más larga que la anterior) fuera más benévola. Después de un baño reparador y una suculenta cena, vino el merecido descanso.

Esperábamos que la segunda etapa sería más llevadera…pero Eolo (Dios del viento) estaba empecinado en querer frenarnos y a tal punto que tuvimos que formar grupos de 8 a 10 ciclistas, e ir al reparo de un vehículo de apoyo.Choele-Choel fue sin dudas lo más duro, pero sabiendo que la batalla estaba casi ganada. Sólo quedaban 50 km para llegar a destino, el pequeño poblado de Chimpay, lugar de nacimiento del beato Ceferino Namuncurá.

El tercer y último día había llegado. El humor había cambiado, un sol espléndido no decía que todo sería más tranquilo, y así fue, fueron los últimos km de ganas, de ansias de llegar, como si el santo se hubiese apiadado de todos nosotros. Una exigente travesía de 400 km de fe, entrega y coraje.

Gentileza: Jorge Meji
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