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Deportes

Mi equipo se fue al descenso

Con este poema-canción, el actor y escritor cañuelense Daniel Roncoli hace catarsis tras el hundimiento de Cañuelas en la última divisional del fútbol argentino.

Hace unos días, el equipo del cual soy hincha, Cañuelas, descendió a la Primera D. Algunos comprenderán lo que puedo sentir.

Entre algunos argumentos que esgrimía para sustentar mi difusión como embajador del club en todo sitio donde posara mis plantas, decía un dato concreto que me inflaba el pecho: mi equipo es uno de los pocos que nunca jamás descendió.

Esta certeza se pulverizó. Ahora desempolvaré nuevos argumentos en formato de orgullo. . El responso para este momento no me salió con tono crítico, me salió compasivo en un airecito de canción con una estrofa final que puede funcionar como un estribillo. De algún modo, me siento muy representado en la derrota.

MI EQUIPO SE FUE AL DESCENSO

Inauguro en mi manual de perdedores
el descenso hasta donde duele el aliento,
no me muero aunque sienta los estertores
y en la fila del orgullo yo me quede sin asiento.

He andado pavoneando por el mundo
que mi equipo jamás cayó en la bancarrota
de padecer el destierro más inmundo
ser en fútbol el hijo de la pavota.

Lo transito con la pena que me azota
sin quejas y un funeral cabeza gacha.
Es la tristeza la que me pasa la pelota
y de mi árbol caído se servirán hoy con el hacha.

Qué le puedo decir yo a mis jugadores,
qué reclamo debería formular en ventanilla,
si en mi vida me frenan cual marcadores
mentirosos funcionarios que le dan con la canilla.

No tengo ni siquiera una puteada
que se caiga del abismo de mis labios.
Con mi táctica amorosa aún pierdo por goleada
y mi dignidad siente los rigores del sudario.

No los abucheo ni les hago una pintada.
No le pongo una bandera crematoria.
Si no paro la olla ni en la jugada preparada
y sin ver el sol se me va oxidando la oratoria.

No quiero lapidar siquiera a los dirigentes.
Ni buscar basura en el confín del tacho.
Si hago siempre una de más al ser tan diligente
y por no querer transar me expongo al mamarracho.

Mi equipo se fue a D y no me engaño,
no estoy más allá de esta campaña.
Me representó en la utopía y en el daño,
yo no estoy para hacer buches con champaña.

Mi equipo se fue al descenso, vaya ultraje,
cayó al fondo del mar donde muere la noche.
Sin dejar de lagrimear me calzo el mismo traje,
si yo también me fuí a la D sin que mi club me lo reproche.

Mi equipo se fue al D, me miro en ese espejo ramplonero,
allí debajo de la alfombra, donde el frío quema y nacen los temores.
Sólo nos queda cargar de esperanza este corazón de tanque gasolero:
yo también trataré de subir a la lona, por eso es el amor de mis amores.

Mirá si voy a protestar, ¿y yo? ¿Y yo a quién le gané?
Qué vuelta olímpica dí, a quién en mi vida yo goleé.
¿Y qué? acaso mi Cañuelas me puteó y rompió el carné:
decime, decime en qué campeonato yo punteé,
cuando toqué como soñé y la hinchada me gritó olé.
Contámelo vos, triunfador, vos que le pasaste el pagaré,
qué tenías la receta para no volver a las tardes de la D.
Vos que puteaste a los muchachos como te insulta tu mujer.
Contámelo vos, ganador, vos que sos de otro pedrigreé:
decime, decime, si el exitismo no está un poco demodeé,
qué querés que te diga, mi club es casi como yo, me resetearé
lo digo con el lagrimal y con la fe, yo también me fui a D.

Daniel Roncoli (*)

(*) Autor de "Instrucciones para embellecer el domingo" (2006); "Resaca de potrero" y "Canilleras en el alma" (2007).