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Deportes

Las Cañas cumplió 29 años

El club auriverde, fundado en mayo de 1985, celebró el pasado sábado su vigesimonoveno aniversario con una cena. La velada contó con la presencia del ex Puma Eliseo “Chapa” Branca. La historia del club, en fotos.

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La torta del aniversario.

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El pasado sábado 24, Las Cañas Rugby Club celebró su aniversario número 29 con una cena a la que acudieron gran parte de sus socios.

 La institución de rugby y hockey de nuestra ciudad no tiene una fecha exacta de creación, pero acostumbra a celebrar su surgimiento en el mes de mayo, ya que, durante mencionado mes de 1985 se gestó su fundación. 

Oscar Zanabone, presidente de la institución auriverde, y Ricardo Agustín “Boyi” Sulpis fueron los encargados de subir al escenario y reflexionar sobre los orígenes y el rumbo actual del club. 

El propio Sulpis recordó la gestación de la institución y pidió un fuerte aplauso para Alfredo Sagardía y Mario Rancán, socios fundadores presentes en el aniversario.

Mario Ezequiel Sosa y Agustina Guillermet, capitanes de los equipos de rugby y hockey, fueron los encargados de soplar las velas.

La velada contó con la presencia del ex Puma, Eliseo Branca. El “Chapa”, como se lo conoce dentro del ambiente, se desempeñó como jugador del Club Atlético San Isidro y actualmente es el entrenador de Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó. 

Nicolás Cornador y Emiliano Corbalán fueron los encargados de animar la cena, reversionando temas de rock y folklore respectivamente. 

LA HISTORIA DE SU FUNDACIÓN

Hasta mediados de la década del ’80 la ciudad de Cañuelas no tenía club de rugby. Como suele suceder en otras localidades, los deportes fuertes y más populares eran el fútbol y el básquet, que aparecían como casi las únicas opciones para los chicos que buscaban una actividad. Pero hacia 1985 un grupo de chicos atraídos por la pelota ovalada decidieron cambiar el rumbo.

Por ese entonces, Agustín “Boyi” Sulpis (histórico tercera línea en Regatas de Bella Vista) se había instalado en Cañuelas. Cada 15 días volvía a sus pagos de Bella Vista para llevar a su hijo Agustín a entrenar y para ver jugar a su club con sus amigos.

Tal vez por obra del destino, quizás por intuición infantil, un grupo de chicos de no más de 13 años se cruzaron con el ex jugador y le pidieron que les enseñara a jugar al rugby. “Yo en principio los subestimé”, confiesa Sulpis. “Les dije que no alcanzaba con los que eran, que hacía falta más gente. A los veinte días tenía 30 chicos tocándome el timbre otra vez”.

Así fue como se instaló en el quincho de su casa con los pequeños y un pizarrón para explicarles los principios básicos del juego y, principalmente, su filosofía. “Mi desafío era grande, tenía que hacer a los chicos filosóficamente, porque no eran del palo y deportivamente porque no tenían idea. También comprometer a las familias, que venían de los ambientes del fútbol y básquet y a quienes el rugby no les gustaba nada”.

Al poco tiempo logró que el Club Cañuelas le prestaba la cancha de básquet, pero las instalaciones no servían más que para hacer una rueda de pases y seguir hablando. “Los chicos ya estaban podridos de oírme, ¡Querían jugar! Entonces les pedí a los dirigentes del club si me podían dar la cancha de fútbol”. Por el módico precio de un peso- recaudado para el consumo de luz- cada martes y jueves los chicos, que para entonces ya llegaban a 80, aprendían y practicaban en la cancha de fútbol del Club Cañuelas. Fue una de esas noches que eligieron el nombre y los colores que identificaría como de rugby: Las Cañas (por la relación con Cañuelas) y verde y amarillo para las camisetas. Todo iba viento en popa, hasta que una noche los dirigentes de fútbol protestaron porque la cancha se estaba arruinando y Sulpis se quedó sin lugar dónde jugar.

“Para mi ese fue un telón del club. Nos dio la pauta de que necesitábamos nuestro propio lugar, pero antes de llegar a eso tuvimos que deambular por todos los terrenos baldíos de Cañuelas, por colegios, incluso por un predio hermoso que nos prestó un amigo en 1986 y que usamos hasta el 89”. Sulpis muestra un libro de actas con hojas amarillentas donde figura la constitución de la comisión directiva en 1986. Con la colaboración de padres y chicos, el predio prestado fue totalmente remodelado: los galpones de pollos se convirtieron en vestuarios, el monte en dos canchas (la de entrenamiento y la de partido). Un trabajo a puro pulmón que tuvo su recompensa. Durante esos años el club creció muchísimo y la primera división debutó en un amistoso contra Monte Grande Rugby Club. Partido perdido, pero aprovechado por el entrenador, quien todavía atesora y muestra orgulloso su cuaderno de tapa blanda con anotaciones sobre lo sucedido en la cancha ese día y las cosas a mejorar. “Al principio un solo juego de camisetas y buzos que iban pasando por distintos jugadores”, recuerda con nostalgia Sulpis.

Finalmente en 1989, tras varias rifas, ahorros y muchos trabajos de los fundadores y socios, Las Cañas logró comparar un predio propio. Fuente: www.lascañasrugbyclub.com.ar 

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