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Deportes

El último tiro vino desde el cielo

Cañuelas le ganó a Juventud en la última jugada, en el último segundo del partido en una corajeada de “Nacho” Irigoyen. Los verdes fueron más durante todo el partido, pero los rojos golpeados por la pérdida física de Analía Amundarain, transformaron el dolor en corazón, garra y pasión.

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La historia hablará de este clásico del 19 de junio de 2009, el mismo día de las exequias de Analía Amundarain, una hincha caracterizada del Cañuelas FC, además colaboradora incondicional, dirigente y fundamentalmente trabajadora por los colores rojo y blanco.

No sólo por ello será recordado, también porque el rojo ganó con la "chapa del campeón", así lo definió Matías Casey. Así fue.

Cañuelas fue perdiendo todo el partido, ahí nomás pero sólo pasó al verde en el tanteador en el último segundo, cuando la pelota lanzada desde la derecha por Ignacio Irigoyen tomaba vuelo mientras la chicharra sonaba y la locura roja se desataba.

En ese instante Cañuelas pasó a ganar 63-64 y no había más tiempo, sólo para la emoción.

Alejandro Luraschi dispuso en la inicial a Marcelo Petre (23 puntos), Mauricio Petre (2), Javier Goyanes (22), Alejandro Lunius (14) y Daniel Lovera.

Del otro lado Esteban Alem salió con todo los jugadores de primera que tenía: Matías Casey (17 puntos), Nicolás Alesini (8), Tomás Irigoyen (13), Gastón Trejo y Sergio Caracotche (7).

En Juventud completaron Emiliano Andrioli (3), Lucas Figueroa, Jorge Rodríguez y Claudio Tolosa (2); en Cañuelas Ignacio Irigoyen (15) y Julián Godoy.

En los bancos estuvieron Víctor Daniel Porro, Leonardo Freire y Kevin Laforcada (Juventud); Ezequiel Belmartino, Sebastián Clemente, Bautista Giudicci, Nicolás Ortiz y Nicolás Della Corte (Cañuelas).

Arrancó mejor Juventud, Cañuelas de atrás sólo atinaba a mantener cerca el resultado. En aquel primer cuarto los verdes habían sacado 6 de ventaja pero terminó igualado en 13. El segundo se lo quedaron los verdes (22-18) y el tercero fue rojo (13-16).

"El segundo tiempo lo jugué muy mal" reconoció Matías Casey que se cargó de faltas, aunque se mantuvo dentro de la cancha.

En el cuarto estaba la definición, siempre Juventud arriba por 5, por 3, otra vez por cinco, Cañuelas se acercaba hasta ponerse a un punto faltando 11 segundos.

Ahí apareció el sobrino de Analía Amundarain para iluminar celestialmente esa corajeada de Ignacio Irigoyen que se metió de izquierda al medio y cayéndose tiró... lo demás es historia relatada. Gol y triunfo de Cañuelas 63-64, porque ese último tiro vino desde el cielo...

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