17 de abril. Cañuelas, Argentina.

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Dulce venganza

Los hermanos Daneff ganaron en “la noche de las revanchas”: Claudio se impuso a Cristian Andino y Jesús se desquitó ante Daniel Combi.

Los hermanos celebran. Foto: Claudio Daneff.

Los hermanos celebran. Foto: Claudio Daneff.

En dos producciones disímiles y ante boxeadores que los habían derrotado en combates anteriores, los hermanos Claudio y Jesús Daneff pudieron tomarse desquite ante  Christian Nicolás andino y Daniel Combi, respectivamente, en una nueva velada que ante un gran marco de público se llevó a cabo en las instalaciones del Campo de deportes del Colegio IMEI. 

EL TRIUNFO DE CLAUDIO

En una pelea que fue presentada como una eliminatoria al argentino superligero, el actual campeón argentino de la categoría liviano, Claudio “Chaíto” Daneff se impuso por fallo unánime luego de diez vueltas a Christian Nicolás Andino, el púgil que le había infligido su primera derrota en el campo profesional. 

Por las características de Andino –un boxeador huidizo que rara se vez se planta a intercambiar golpes–  la pelea tuvo un tinte deslucido con pocas acciones claras y múltiples infracciones de ambos boxeadores. 

Ante el consabido panorama de lo rival le iba a plantear, Chaíto asumió la iniciativa de la pelea intentando no caer en la telaraña de Andino, un boxeador de que intenta sacar provecho de los errores del rival. Para ello debía trabajar con paciencia, intentando establecer la distancia con su mano de apertura y descargar la zurda cada vez que encontraba posición favorable antes los continuos desplazamientos laterales de su rival. 

Así planteadas las condiciones de la pelea, Daneff conseguía sacar ventajas en rounds prácticamente calcados, en donde el único que llegaba a conectar con algún golpe efectivo era el cañuelense. Su rival apelaba a infracciones y se contentaba con algunos movimientos defensivos con relativa lucidez y arengar al numeroso público del barrio de Parque Patricios que lo acompañó hasta Cañuelas. 

Sin embargo Andino poco y nada producía ofensivamente y Daneff sumaba fundamentalmente a través de prevalecer con envíos directos y mostrando mayor rigor y fortaleza a la salida de los numerosos clinchs que tuvo la pelea. 

Es bueno decir que el cañuelense erró mucho y cuando conectaba algún golpe con potencia, de manera inmediata el representante de Huracán buscaba anularlo agachándose en demasía o apelando al abrazo. Así la pelea hizo desmañada y con escasas ocasiones propicias para el desequilibrio por parte del cañuelense, a quien le faltó buscar más los planos bajos de su rival para quitarle movilidad. 

La pelea adquirió algo de emoción en las tres últimas vueltas cuando Andino, consciente de ir atrás en las tarjetas, salió de la madriguera y buscó con movimientos histriónicos y algún otro golpe más efectista que efectivo confundir al boxeador de Cañuelas. 

Y ciertamente en parte consiguió su cometido ya que pudo agenciarse el octavo y noveno round agregándole una pizca de dramatismo a las acciones. Pero esos destellos de Andino no fueron más que un espejismo ya que en la última vuelta y ante una zurda potente del cañuelense, el visitante volvió a agarrar la bicicleta y a terminar la pelea adoptando poses extravagantes, una burda copia de otros boxeadores de mayor categoría que sí pueden tomarse ese tipo de licencias. 

No fue una lúcida pelea de “Chaíto” quien sin embargo ganó de manera indiscutible en fallo amplio y unánime. Las tarjetas de los jueces arrojaron los siguientes guarismos: Marcos Barbero 98-92  Edgardo Codutti 96-94  Juan Carlos Palmieri 97-93, todas favorables para el cañuelense. 

Ahora se asoman momentos decisivos en su carrera ya que deberá optar por seguir en esta nueva categoría o seguir entre los livianos en donde es monarca nacional. Una decisión que deberá tomar de manera conjunta con sus manejadores, explorando posibilidades a tenor de los rivales que militan en cada una de ellas y las dificultades para dar el peso en la división inferior. 

GRAN TRIUNFO DE JESÚS 

A contrario de lo que ocurrió con el triunfo de su hermano, la victoria de “Chechu” Daneff ante Daniel Comb en seis intensos asaltos, fue uno de las mejores producciones de su carrera. Y es que el púgil matancero – un hueso duro de roer en la división ligero- se había impuesto al cañuelense con cierta claridad en el primer compromiso entre ambos hace casi dos años atrás. 

Sin embargo en esta oportunidad, el boxeador del Barrio 1° de Mayo, con una gran motivación y determinación dominó con amplitud las acciones para llevarse un triunfo por demás valioso. 

De entrada Daneff, fiel a su costumbre, salió a tomar la iniciativa y a tratar de imponer su vigor ante un boxeador que con desplazamientos laterales intentaba dejarlo fuera de balance. Pero el cañuelense caminando bien hacia adelante conseguía la distancia necesaria para descargar combinaciones. Dos cosas fueron importantes en la producción del cañuelense. En primer término utilizó muy bien el gancho zurdo a la zona hepática, con lo que consiguió restarle movilidad a su adversario para después trabajar con continuidad una vez conseguida la distancia para descargar. A diferencia de anteriores oportunidades, en donde avanzaba sin golpear y era presa de los golpes largos y directos de sus rivales en el retroceso, Daneff le daba efectividad a su avance con combinaciones de cuatro o cinco golpes que le permitían llevarse los rounds del combate y así establecer ventajas en las tarjetas, 

Sin dudas de los dos, fue el más efectivo y quien asumiendo la ofensiva mereció largamente una victoria muy necesaria para ratificar que se encuentra transitando uno de los mejores momentos en su carrera. Por evolución boxística y momento anímico ha relanzado su campaña y puede aspirar a compromisos de relieve dada su permanente vocación de dar espectáculo en sus presentaciones. 

Los jueces de la contienda vieron ganador al cañuelense de la siguiente manera: Marcos Barbero 59-55  Héctor Miguel 59-55  Juan Carlos Palmieri 58-56, todos favorables al púgil del barrio 1° de Mayo 

Fue otra gran noche de boxeo en Cañuelas, ya constituida en una clásica plaza del boxeo sabatino televisado producto de las buenas concurrencias de público y de las victorias de los hermanos Daneff, afianzados en su rol de protagonistas dentro de los mejores del pugilismo argentino. 

Leonardo Garavaglia

Escrito por: Leonardo Garavaglia