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29 de noviembre. Cañuelas, Argentina.

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Murió el reconocido agrimensor Carlos Roselló Puig

Fue pionero de la profesión en el partido, docente, directivo del Club de Planeadores y secretario de Obras Públicas.

Carlos Roselló Puig. Foto familiar.

El 24 de noviembre, a los 84 años, murió el agrimensor Carlos Roselló Puig, vecino ampliamente reconocido por sus cualidades humanas y por una trayectoria profesional de más de medio siglo.

Nacido en Barcelona el 30 de junio de 1941, a los 17 años se radicó en la Argentina junto a sus padres José Roselló, español, y Margarita Puig, uruguaya. La familia se desplazó al país tras recibir en herencia una importante extensión de campo, el mismo donde hoy se encuentra instalado el Parque Industrial Cañuelas.

Carlos finalizó los estudios secundarios en la ciudad de Lobos. Allí conoció a la que sería su esposa, Esmeralda Vortaire, la primera maestra jardinera que ejerció en Cañuelas cuando se formalizó esa rama del magisterio. Fue padre de tres hijos (Pablo, Natacha y Jorge) y abuelo de cinco nietos.

Estudió Agrimensura en la Facultad de Ingeniera de la Universidad de La Plata, donde se graduó el 6 de mayo de 1966. A los pocos meses se matriculó en el Colegio de Agrimensores de la Provincia seccional Quilmes, a la que pertenece Cañuelas. Junto a Héctor Tonello, de quien fue socio en algunos emprendimientos, fueron los primeros agrimensores del partido.

Si bien no tenía título docente, debido a sus amplios conocimientos dictó Matemática, Topografía y Física en la Escuela Técnica; y Matemática en las Escuelas Estrada y Media 2, hasta 2010, aproximadamente.

En 1975 fue designado secretario de Obras Públicas por el intendente Carlos Durante; y en 1983 fue candidato a concejal en la lista de la Unión Vecinal que encabezaba el contador Heriberto Urbisaia como candidato a intendente. En la nómina de concejales lo acompañaban Alejandro López, Néstor Garavaglia, Miguel Ángel Vilas, Loreto Evangelista, Edgardo Pelorosso, Haydée Martínez, Enrique Lodigiani, Elena Lamarca, Bruno Rutter, Alberto Ainciondo, María del Carmen Gerez, Roberto Martínez y Omar Donato.

En paralelo a su trabajo como agrimensor fundó la fábrica de placas de acrílico traslúcido Plastiglas que inicialmente funcionó en los galpones de Niveloni, en Belgrano y Brandsen. En la actualidad la empresa continúa en la calle Independencia al 120 a cargo de su hijo Jorge.

La navegación, una de las pasiones de Carlos Roselló Puig.

Fiel a su espíritu inquieto, tuvo amplia actuación en la vida social de Cañuelas. En septiembre de 1965, tras obtener la licencia de piloto, se sumó a la comisión directiva del Club de Planeadores junto Miguel A. Vilas (presidente), Carlos Crescente, Miguel A. Domínguez, Eduardo Vortaire, Herberto Menconi, Carlos Basavilbaso, Juan Mazzoleni, Pedro Uhalt, Rodolfo Rizzi y Adrián García, entre otros. En 1986, en equipo con Carlos Schmitt y Jorge Pasztor, representó a Cañuelas en el 34 Campeonato Nacional de Vuelo a Vela que se desarrolló en Córdoba.

En sus últimos años también se dedicó a la navegación, compitiendo con su velero en algunas regatas en San Isidro.

En 1978, durante la presidencia de Guillermo Etcheverry, integró la comisión directiva de la Sociedad Rural de Cañuelas acompañado por Francisco “Pancho” Conforti, Víctor Caeiro, Roberto Curone, Bruno Rutter, Jorge Oyharzábal, Mirko Tomeo, Sabino Conforti, Alfredo Apesteguía, Teodoro Indaverea, Francisco Sancholuz, Bernardo Etchevers, Jorge Iturrioz, Omar Etchebehere, Ismael Berrueta, Jorge Guzzetti, Jorge Guzzi, Oscar Urbisaia y Roberto González.

Carlos en una escena familiar. Foto gentileza Jorge Roselló.

“Carlos no fue solo un profesional destacado, sino un sostén silencioso y esencial para el crecimiento ordenado del ejercicio inmobiliario. Su labor meticulosa, su conocimiento técnico y su espíritu generoso contribuyeron durante décadas al desarrollo urbano y al respeto por la tierra, los límites y la legalidad. Fue un compañero de trabajo inigualable, un hombre de trato cálido, prudente y comprometido, cuya presencia transmitía serenidad y confianza. Lo recordaremos siempre con esa sonrisa franca y esa calidez humana incomparable que supo sembrar en cada encuentro” fueron las palabras de despedida de Daniela Frasseren, titular de la Inmobiliaria Cesteros, una de las tantas que contó con los servicios profesionales de este laborioso inmigrante que supo integrarse a la comunidad de Cañuelas, donde forjó una familia.

 

Escrito por: Germán Hergenrether