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| Defunciones

Falleció el escribano Raúl Martínez

Hijo de tamberos, luego de una esforzada carrera obtuvo el Registro Nro. 1 de Cañuelas. Ejerció su profesión durante 47 años.

Hijo de tamberos, luego de una esforzada carrera obtuvo el Registro Nro. 1 de Cañuelas. Ejerció su profesión durante 47 años.

Falleció el escribano Raúl Martínez

 Raúl Jorge Martínez (1940-2020).

El sábado 30 de mayo, a los 79 años, falleció el escribano Raúl Jorge Martínez. Se encontraba internado en el Hospital Alemán, a causa de un agravamiento de su salud.

Nacido en Cañuelas el 22 de diciembre de 1940, cursó sus estudios primarios en la Escuela Nro. 1, a la que concurría desde el campo ubicado en La Tabita (en cercanías de la fábrica de Gianitti). Continuó sus estudios secundarios en la Escuela Estrada (sólo los primeros años) finalizando en Lobos. 

Una anécdota describe el esfuerzo que hacían en aquella época los estudiantes en general y Raúl en particular para forjarse un futuro: Martínez, luego de hacer el tambo con su padre antes de la salida del sol, tomaba su bicicleta, se iba hasta Cañuelas, la dejaba en lo del sastre "Minutillo" (a una cuadra y media de la Estación) y tomaba el tren hacia Lobos para luego hacer el camino inverso, todos los días de la semana.

Hizo el ingreso a la UBA mientras trabajaba en la Municipalidad de Cañuelas y en el Juzgado de Paz con Guillermito Etchebehere, quien le dio un gran apoyo. 

Cursó toda la carrera notarial en la UBA de manera libre, recibiendo el título de escribano el 21 de diciembre de 1971 (en la víspera de su cumpleaños). Posteriormente se presentó a concurso y recibió el Registro número 1 de Cañuelas, comenzando a trabajar de su profesión el 1 de enero de 1973.

Abrió su primera escribanía en la calle Manuel Acuña casi esa. Lara, en la propiedad de doña Juana Urbisaia. Ya en 1980 trasladó su escribanía a la calle Rivadavia.

Durante muchos años también se desempeñó como docente en la Escuela José Manuel Estrada, en el área Comercial y de Derecho, convocado por la profesora Nelia Curone de Mazzoleni.

Raúl Martínez fue siempre un incansable trabajador y enamorado de su profesión, que ejerció con orgullo y honestidad, virtudes que han sabido reconocer sus pares y la comunidad. Muy cordial y afectuoso en el trato, a la par de su trabajo fue siempre un abnegado esposo y padre de familia.