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Cultura y eventos

El “Pacto de Cañuelas” y su importancia histórica

Este 24 de junio se cumplen 190 años del tratado firmado entre Rosas y Lavalle en la estancia La Caledonia de Cañuelas. El Lic. Gustavo Recalt explica los antecedentes que llevaron a esa convención y su influencia en la historia bonaerense.

 Rosas y Lavalle en la estancia La Caledonia.

El llamado “Pacto de Cañuelas” (24 de junio de 1829) es uno de los tratados más importantes que ha tenido Buenos Aires en su historia, ya que va a definir el destino de la Provincia hasta 1852. 

Puede decirse que en el contexto político nacional el “Pacto de Cañuelas” está a la misma altura que el Tratado del Pilar de 1820. Son ambos sin dudas, los más importantes por su significación histórica. 

El Tratado del Pilar crea la Provincia de Buenos Aires, con todo lo que dicho acontecimiento implicó en esos años y con posterioridad. Es el acto por el cual se provincializan aspectos que eran hasta entonces nacionales, como ciudad de Buenos Aires, y la tan mentada Aduana, por ejemplo. Este disparate histórico y político (1) paradójicamente fue propiciado por el interior: los caudillos del litoral López y Ramírez. 

¿Por qué se hace referencia a este Tratado particularmente? Porque para comprender la significación histórica del Pacto firmado en la estancia de Miller en Las Cañuelas es preciso verlo en su contexto histórico-político real, que va desde el Tratado del Pilar de 1820 hasta diciembre de 1829 cuando Rosas se convierte en Gobernador Propietario de Buenos Aires con las Facultades Extraordinarias. 

Pero además de esto es necesario despojarse de los preconceptos que impregnan la historia argentina, frases hechas que se repiten sin cesar y que no tienen un verdadero contenido histórico. Se intenta explicar la historia, muchas veces, por medio de rótulos tales como “éste era unitario” o “aquel era federal”; unos eran tal cosa u otros, tal otra. Este ejercicio aparte de ser equívoco, es sumamente peligroso (en tanto falsificación del conocimiento) especialmente cuando ciertos políticos o periodistas asumen el rol de historiadores, promoviendo una brutal simplificación de los hechos del pasado que ha servido para no comprender la historia argentina.

Hay que saber, por lo tanto, que las cosas no eran tan simples como se las pretende presentar. Por ejemplo: ni los federales eran todos proteccionistas, ni los unitarios eran todos liberales. En general, salvo un pequeño grupo que tenía un comportamiento dogmático al respecto, cada cual se acomodaba de acuerdo a las circunstancias y a las necesidades. 

La realidad es que debe hablarse más de “porteñismo” que de unitarios y federales. Por tal motivo para entender el Pacto de Cañuelas hay que contemplar primero los grupos de poder que luchaban por la posesión de Buenos Aires. 

A grandes rasgos por lo tanto, se debe saber que en 1820 se produce la caída de los Directoriales, quienes después de 1826 se llamarán unitarios. Este grupo vuelve al poder en 1821 con la llegada al gobierno de Buenos Aires de Martín Rodríguez. Este a su vez sufrirá el levantamiento del general Pagola, un federal doctrinario que había compartido el exilio con Dorrego, que a la vez es reprimido nada menos que por Rosas. 

Esto no significa de ninguna forma que Rosas fuese unitario, tampoco federal; sí, un hombre de orden, preocupado por sus intereses y los del grupo que lidera: los ganaderos porteños. Es así que es Rosas quien afianza a los Directoriales y a Rodríguez en el poder. 

El grupo Directorial pasa por tres momentos: a) la pérdida del poder en 1820; b) la recuperación en 1821 y c) la reconciliación con las provincias como base para el afianzamiento del poder. ¿Reconciliación porque las provincias eran federales y Buenos Aires no? En absoluto. Hay que entender que tanto Dorrego como Lavalle, Rosas y otros antes que nada eran porteños; las peleas y las disputas eran entre ellos; y algo más importante, cada uno de ellos representa a diferentes grupos de poder político y económico. 

Los Directoriales, entonces como se ha dicho, afianzan su poder por la paz que logran con las provincias, especialmente con Santa Fe a partir del Tratado de Benegas también llamado el “Pacto de la Coima” (2) por medio del cual Buenos Aires se compromete a indemnizar a Santa Fe con 25.000 vacas. El garante de este compromiso no fue otro que Don Juan Manuel de Rosas. Finalmente se entregaron 35.500 cabezas aportadas por los grandes ganaderos porteños. 

Además de lograr la paz con las provincias, el “porteñismo” logra también, frenar la organización constitucional del país, es decir, logra neutralizar el Congreso Nacional Confederado de Córdoba. Buenos Aires retira sus Diputados no volviéndose nunca más a hablar de organización constitucional del país de forma federal. Esta neutralización provoca una situación de total predominio político porteño, que va a traer como consecuencia, que las provincias acepten sin oposición formar parte del Congreso General Constituyente de 1824 que funcionó hasta la caída de Rivadavia en 1826, año este en que se vota la Constitución Unitaria y hay una mayoría aplastante a favor de este sistema, 54 votos a favor, de los cuales 37 eran votos del interior, esto quiere decir que ni todos los Diputados del interior eran federales, ni todos los Diputados de Buenos Aires eran unitarios.  Aunque todos los Diputados de Buenos Aires hubiesen votado por el federalismo igual se hubiese impuesto el sistema unitario. 

Los hechos que vendrán a partir de 1826 son la caída de Rivadavia del sillón presidencial por el rechazo a la Constitución unitaria, pero fundamentalmente por la entrega de la Banda Oriental a Brasil. 

Se va a reunir en Santa Fe la Convención Federal que nombra a Estanislao López Comandante en Jefe del Ejército Confederado a partir de la sublevación de Lavalle en el ’28 y del fusilamiento del Coronel Manuel Dorrego, Gobernador propietario de la Provincia de Buenos Aires, después de disuelto el gobierno unitario de Rivadavia. 

El Ejército Nacional Confederado, que tiene también como segundo Jefe a Don Juan Manuel de Rosas, se dispone a obrar contra los sublevados y autores del asesinato de Dorrego, pero la guerra que se plantea va a tardar alrededor de cinco meses en materializarse, en virtud de lo problemática que era para Buenos Aires la intervención santafesina en los hechos. 

RENDICIÓN Y PACTO DE CAÑUELAS

El 25 de abril de 1829 se produce la Batalla de Puente de Márquez tras la cual el General Lavalle queda sitiado en Buenos Aires por las fuerzas de Rosas, estacionadas en la estancia La Caledonia de Miller en Cañuelas; y el Ejército santafesino ubicado en Luján.

Lavalle no tiene solución, comienza a producirse un desabastecimiento de la Ciudad y habrá hambre y escasez. Es que Rosas en Cañuelas y como dueño absoluto de la situación con el apoyo de su grupo de poder (los ganaderos) impide el abasto de la Ciudad. 

Juan Manuel de Rosas es en este momento el dueño de la Campaña de Buenos Aires, razón por la cual Juan Lavalle toma la decisión, sin consultar al grupo unitario, de rendirse al “Patrón de los Cerrillos”. 

Hay que puntualizar que el día 27 de abril, es decir dos días después de Puente de Márquez, Rosas y Lavalle están en comunicación y también debe tenerse en cuenta que Lavalle rechaza el ofrecimiento de López de firmar la paz, negándose a firmar absolutamente nada con el Gobernador de Santa Fe, sin reconocerlo como Comandante en Jefe de un Ejército Nacional y sin aceptar condiciones mientras las Tropas de Santa Fe estuvieran pisando el territorio de Buenos Aires.  Al conocer López la negociación temprana entre ambos Jefes porteños, ofendido con Rosas, se retira a su provincia. 

Llegamos así a las instancias del Pacto de Cañuelas, que como se ha dicho por su Artículo 3°, técnicamente es la rendición lisa y llama de Lavalle a Rosas. A partir de este momento Rosas queda literalmente como Gobernador de la Campaña de Buenos Aires con todo el poder de decisión y reconocido por la Ciudad. 

En este contexto Lavalle y Rosas se reúnen el 14 de Junio y el día 24 firman el Pacto, que a su vez tenía una cláusula secreta que se refería a la construcción de una lista para las elecciones que debía incluir unitarios y federales en forma equilibrada allí se proponía como Gobernador a Félix de Alzaga; como Ministro de Hacienda a García (el mismo que entregó la Banda Oriental a Brasil); y como Ministro de Gobierno a Vicente López y Planes. 

En estas elecciones se produjo un fraude por parte de los unitarios por lo tanto fueron impugnadas hasta por el propio Lavalle, lo que va a traer después como consecuencia una serie de discusiones para la conformación de otra lista y de nuevas elecciones. 

A partir de este Tratado, Rosas es el dueño de la situación y es cuestión de tiempo para que sea el Jefe definitivo de toda la Provincia. 

Cabe resaltar lo expresado por Lavalle en su proclama seguida al pacto de Cañuelas, cuando afirma tres veces: “éste es un acuerdo entre porteños”. Es evidente que ni uno ni otro desean que López, ni ningún otro Jefe provinciano intervengan en el pacto. Los porteños siempre hicieron valer su supremacía frente al interior “no importaba el color de la camiseta que se pusieran” (3). Es que ciertas actitudes son permanentes, con respecto a los intereses de Buenos Aires, de su supremacía, no importa lo que digan que son, del lado que aparenten estar. 

Como se dijo, el fraude electoral y el fracaso de aquellas elecciones en dos meses llevarán a que produzca el Tratado de Barracas, el 24 de agosto de 1829. Lavalle se retira del gobierno porteño, es colocado el Gral. Viamonte, un títere del grupo de poder porteño que prepara el terreno para que Rosas llegue a ser el gobernador propietario en diciembre del ’29. 

Por último, el Tratado de Cañuelas es uno de los tratados más importantes de la historia de la provincia de Buenos Aires, porque la situación política, por primera vez, cambia de un grupo de poder al otro. 

Notas 1, 2 y 3:   Barba, Fernando E.  Conferencia sobre el Pacto de Cañuelas – Cañuelas 27/VI/1999

Lic. Gustavo Recalt
Director del Museo y Archivo Histórico
Municipalidad de Cañuelas