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Crece la oferta de juguetes eróticos

En Cañuelas ya funciona un sex shop en pleno centro y otro con reparto a domicilio. Los martes hay un happy hour con 25 % de descuento. Los locales exhiben lencería erótica en las vidriera sin ningún pudor. Entretelones de un negocio que hace dos años era impensado en la ciudad.

En Cañuelas ya funciona un sex shop en pleno centro y otro con reparto a domicilio. Los martes hay un happy hour con 25 % de descuento. Los locales exhiben lencería erótica en las vidriera sin ningún pudor. Entretelones de un negocio que hace dos años era impensado en la ciudad.

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Los juguetes eróticos y la lencería sexy dejaron de ser un tabú para el público de Cañuelas, que poco a poco se acostumbra a los nuevos locales que ofrecen estos productos de manera abierta.

Disfraces, vibradores, geles o juegos de mesa hot ya no son objetos al alcance de unos pocos osados sino una herramienta de fácil acceso que pueden servir para redescubrir la sexualidad o como antídoto contra la monotonía de la pareja.

Gustavo Sacchetti es el pionero en la venta de sex toys en Cañuelas. En julio de 2009, junto a su esposa Miriam, comenzó tímidamente a ofrecer productos a través de catálogos que entregaban de manera reservada por debajo de la puerta o vía mail. Desde entonces se han contactado con más de 500 clientes, muchos de los cuales son de localidades vecinas, como Lobos y San Miguel del Monte.

“Al principio la gente tenía mucha vergüenza. Cuando nos encargaban algo, teníamos que entregar el paquete de forma disimulada en una esquina o en la plaza, como si fuera algo terrible o prohibido. Ahora ya nos permiten entrar a sus casas, exhibimos los productos, explicamos cómo funcionan y eligen con total normalidad”, cuenta Gustavo.

El primer sex shop propiamente dicho abrió meses atrás en el Video Club Ilusiones, en Rivadavia casi esquina Basavilbaso. En un cuarto reservado hay un exhibidor con todos los “chiches” de las líneas Buttman y Topco Sales, dos de las marcas líderes.

El responsable del local, Hugo Jáuregui, explica que al principio los clientes se mostraban reacios a consultar. “Lo que hicimos fue exhibir en el mostrador de la entrada algunas cosas que son más discretas, como los geles, los perfumes eróticos o los mazos de naipes del Kama Sutra. A partir de eso la gente se animó a pedirnos el catálogo y averiguar por otras cosas. Hombres y mujeres compran por igual, pero las mujeres son las que más se animan a preguntar”.

La misma tendencia se observa en el rubro de la lencería. Daiana es la propietaria de “Nuestras musas”, en Del Carmen 769, el primer comercio que trajo disfraces y conjuntos atrevidos e incluso algunos productos especiales para gays, lesbianas, travestis y transexuales.

“La gente está mucho más abierta a comprar. Al principio entraban con vergüenza y no se animaban ni a tocar las prendas. Hoy en día se habla abiertamente y se incrementó el número de hombres que vienen a comprar lencería para sus mujeres o amantes. Antes la única que iba a comprar era la mujer o alguna amiga”, explicó Daiana.

Una ventaja de la hot lingerie es que no tiene talles, como la ropa interior tradicional, sino que viene provista con pequeños broches ajustables.

Paola Turdó
atiende el local “Romeo y Julieta”, en Del Carmen 667. A media cuadra de la plaza principal de Cañuelas su vidriera desborda de disfraces y ropa interior sensual con total naturalidad.

“Empecé trayendo lencería y camisolines transparentes y de a poco la misma gente me fue pidiendo disfraces o esposas cubiertas en peluche. Muchos también me preguntan si vendo vibradores, pero no es lo mío”, dice Paola.

Mientras exhibe los trajecitos de enfermera, mucama, diablita, coneja o policía, asegura que se amplió la franja de mujeres que recurren a su local en busca de ingredientes para la pasión.

“Antes venían chicas de hasta 30 ó 35 años. Ahora vienen mujeres mucho más grandes y las que no se animan a decir que la ropa es para ellas generalmente ponen la excusa de que están invitadas a una despedida de soltera”.

PRODUCTOS Y PRECIOS


Vibradores: nacionales, desde 85 pesos (de gel o símil piel). Importados: desde $ 100. Los más sofisticados, con doble cabeza vibradora, cuestan desde $ 300.

Macizos (no vibran, comúnmente se los llama “consoladores”): desde $ 100.

Butterfly: (arnés estimulador del clítoris): desde $ 120.

Muñecas inflables: desde $ 220.

Disfraces: entre 70 y 120 pesos.

Anillos de silicona (para hacer más duradera la erección): desde $ 30.

Anillos de silicona para el hombre con vibrador simultáneo para el clítoris: Desde $ 120.

Geles:
desde $ 40.

Aceites:
$ 49.

Aceite corporal imitación chocolate:
$ 49.

Perfumes eróticos: desde $ 90.

Chupetines eróticos: entre 3 y 10 pesos por unidad.

Juegos de máscaras, vasos, servilletas o platos eróticos para despedidas de solteros: $ 18 cada kit.

Naipes y dados con las poses del Kama Sutra: entre 20 y 30 pesos.

Para contactarse con Gustavo Sacchetti, llamar al (02226) 15 48 2001. Para comunicarse con Hugo Jáuregui, de Ilusiones, llamar al (02227)15 41 3908.

Jáuregui destacó que en su local de Rivadavia 432, todos los martes de 18 a 20, sólo para mujeres, hay un “After Office Sex Toys” con 25 % de descuento en la compra de cualquier producto.

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