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¡Gran gesto! Son de Cañuelas, tienen un comedor en Gualeguaychú y no les cobraron a bomberos

Cuando se enteraron de que volvían de apagar incendios en Corrientes, decidieron donarles la comida.

Cuando se enteraron de que volvían de apagar incendios en Corrientes, decidieron donarles la comida.

¡Gran gesto! Son de Cañuelas, tienen un comedor en Gualeguaychú y no les cobraron a bomberos

 Los bomberos tomaron la foto con Griselda y Sergio.

Una pareja de la ciudad de Cañuelas que desde hace varios años reside en Gualeguaychú y se encuentra a cargo de un comedor sobre la Ruta 14 tuvo un gesto poco frecuente que rápidamente se viralizó en redes sociales. El 26 de febrero decidieron no cobrarles la comida a tres bomberos voluntarios de la ciudad de Castelli que regresaban a su hogar luego de colaborar en el combate del fuego en Corrientes. 

Los voluntarios les pidieron una foto y la publicaron en su perfil de Facebook: “¡Mimos en la vuelta a casa! Agradecemos el almuerzo sin cargo que nos brindó El parador @eldestino de ruta 14 km 83 en Gualeguaychú, Entre Ríos. ¡Cuando fuimos a pagar la moza nos presenta la factura sin cargo!”.

El parador El Destino se encuentra ubicado dentro del predio de la estación de servicio Axion Energy en el km. 83 de la ruta 14, una zona llamada “Palavecino” en las afueras de la ciudad de los carnavales. Los dueños son Griselda Basavilbaso y su esposo Sergio Gorosito.

Ante un llamado de InfoCañuelas, Griselda contó que ella es nacida en Gualeguaychú y su esposo cañuelense. “Hace 32 años que estamos juntos. Al principio tuvimos un almacén en el barrio Los Aromos, pero nos cansamos de los robos y decidimos volver a mi ciudad. Primero tuvimos una pizzería en el centro, le pusimos Cañuelas, y hace tres años rumbeamos hacia la ruta”.

“El comedor ya se llamaba El Destino y por eso no le pusimos Cañuelas, pero el nombre sí lo usamos en la papelería. Lamentablemente al poco tiempo de abrir vino la pandemia. De todas maneras pudimos seguir adelante, gracias a la generosidad de los dueños que fueron flexibles con el alquiler. Ahora estamos trabajando para pagar deudas, pero saliendo a flote”, se alegra Griselda. 

A pesar de que el dinero nos les sobra, tuvieron un hermoso gesto que vale la pena destacar. “Ellos ayudan a todo el mundo y por eso nos pareció que no correspondía cobrarles. Nos parece increíble la repercusión que ha tenido esto. Recién les mandé un mensaje por privado a su Facebook diciendo que nosotros no merecemos ningún halago, sino ellos, por el trabajo que hacen”.

Griselda y Sergio se conocieron en el verano de 1991, muy jovencitos, cuando él viajó junto a un grupo de amigos en plan de vacaciones. “Primero nos cruzamos en la playa a la mañana, nos sacamos una foto, y después cada uno se fue por su lado. A la noche de pura casualidad nos volvimos a encontrar en el carnaval y desde entonces estamos juntos” rememora Griselda... una historia de amor que merece otro artículo.