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Una ex alumna del Santa María publicó una dura carta

Contó las persecuciones que sufrió por su condición de lesbiana.

 

El caso del sacerdote del complejo Santa María denunciado por acoso y abuso de una alumna despertó historias que se encuentran latentes.

Una ex alumna acaba de publicar una carta en la que rememora las presiones que sufrió de la institución en sus últimos años del secundario por mantener una relación con una compañera. Asegura que esa experiencia y la actitud adoptada por los directivos le dejaron profundas marcas.

LA CARTA 

Me animo a hablar después de 3 años en los que el colegio secundario Santa María me discriminó y ´persiguió´ por ser lesbiana y tener una novia (hoy ex pareja) dentro de la institución. 

En el año 2015, cursando mi cuarto año de secundario, empecé a salir con una chica que conocí en el colegio. Cuando los famosos y típicos rumores comenzaron, el colegio se encargó de perseguirnos y buscar excusas para retarnos en cada ocasión que podían, llamándonos aparte para llamarnos la atención por abrazarnos dentro de la institución (cabe aclarar que no sucedía más que un abrazo), que no podíamos estar dándonos esa muestra de afecto nosotras dos, mientras otras parejas heterosexuales andaban a los besos y abrazos y no los retaban como a nosotras, sólo por un abrazo (ya que era un momento difícil para mí y mi ex pareja). 

Han llegado a separarnos por estar sentadas comiendo unas galletitas en el recreo (se excusaban diciendo "sepárense, que después los alumnos hablan de ustedes en la escuela"); y no permitirnos ir al baño en el mismo momento.

Esto continuó hasta un día en particular, un día difícil que había tenido mi ex novia. Había llegado llorando a la escuela y al terminar la oración de la mañana la quise acompañar al baño, a lavarse la cara. Una preceptora me agarró del brazo, diciéndome que no podía entrar al baño junto con ella (claramente sin ninguna explicación lógica). En ese momento, cansada por las injusticias que vivíamos, reaccioné soltándome del brazo y le contesté: "Tranquila, que no me la voy a ir a comer al baño", ya con lágrimas en los ojos y harta de la situación. Sé que no fue la mejor forma, pero llega un punto en que no se puede soportar las injusticias que comete esta escuela, y mi historia es una más de las varias que debe haber. 

Luego de este suceso, las preceptoras nos trataban como locas; que nos sentíamos perseguidas; y que "por algo debía ser". 

Todo ´acabó´ el día que mi mamá pidió una entrevista con la directora y le aclaró que estaba todo bien con mi orientación sexual; que mi familia lo sabía y que no había ningún problema con eso.

Hoy hablo yo, impulsada por fuerzas de una amiga que también se animó a hablar, en respuesta al reciente caso de abuso de un cura del Santa María hacia una alumna.

Hoy hablo, después de 3 años. Cada palabra de las autoridades me marcaron, haciéndome sentir menos por mi sexualidad. 

Basta. #NoSeremosComplices.