Volver a sección

Una cañuelense en Greenpeace

María Eugenia Testa es la coordinadora de la Unidad Política de Greenpeace Argentina. Desde allí lideró el reciente operativo “Basura Cero” en el Obelisco para denunciar el manejo de los residuos por parte del gobierno porteño. Sobre la situación en Cañuelas, aconsejó un estudio para conocer el impacto de las industrias en el agua y el aire como así también políticas para disminuir la producción de basura.

 María Eugenia Testa en la campaña "Basura Cero".

Egresada de la Escuela Estrada, licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y estudiante actual de Sociología, María Eugenia Testa (33) trabaja en Greenpeace desde hace casi cuatro años, tres en el área Internacional (GPI) y desde hace un año en la Unidad Política de Greenpeace Argentina.

-¿Cómo fue que se dio el tránsito entre la comunicación y la militancia ambientalista en Greenpeace?
-No hay un tránsito entre una cosa y la otra. Los fundadores de la organización provenían básicamente de ese ámbito, eran periodistas y fotógrafos, algunos de ellos norteamericanos exiliados en Canadá, que no estaban dispuestos a participar en la Guerra de Vietnam, otros cuáqueros y canadienses. Este origen tiene que ver con el perfil de Greenpeace, cuyo objetivo principal es dar testimonio de lo que pasa, esa característica testimonial propia de los cuáqueros, que poniendo el propio cuerpo testimonian lo que sucede. Greenpeace tiene una impronta comunicacional muy fuerte en ese sentido. Si vemos cuál fue la primera acción de Greenpeace da cuenta de esta característica: detener las pruebas nucleares que los Estados Unidos llevaban a cabo en el archipiélago de Amchitka (Alaska), al norte de Canadá, para eso los activistas alquilaron un barco en el cual subieron periodistas para testimoniar lo que pasaba. Una de las características más fuertes de Greenpeace es hacer público el problema para generar conocimiento en la opinión pública y de allí presionar socialmente para lograr una solución.

Por otro lado la militancia ambientalista está generalmente subdimensionada. Lo ambiental no es escindible de lo social, es una dimensión estrictamente relacionada con lo económico, lo educacional, lo político, lo sanitario, lo científico, etc. Mi formación es estructuralmente social, estudié Ciencias de la Comunicación y me faltan algunas materias para recibirme de Socióloga. No veo que lo ambiental esté en otro ámbito que no sea ese.

-¿Cuál es tu función en el organismo?
-Soy coordinadora del área política. Desde este área establecemos los contactos con el sector político y empresarial y establecemos las líneas políticas de la campaña. Políticas no en sentido partidario, vale aclarar. La independencia económica y política nos permite comodidad en estos contactos. Muchas veces también nos hacemos cargo de campañas específicas como es el caso de Basura Cero, campaña que estamos llevando adelante de la Ciudad de Buenos Aires y que tiene que ver con el cumplimiento de la Ley aprobada en 2005 que lleva el mismo nombre.

-Seguramente ingresar a una organización tan vasta no debe ser fácil. ¿Cómo fue ese proceso?
-Ingresé en el 2005 para un proyecto de Greenpeace Internacional (GPI) desde Argentina y desde ese momento me quedé. Mi llegada fue por la información de un amigo que trabajaba allí (y hoy continúa). Luego de trabajar casi tres años allí se abrió en Argentina el puesto de Coordinador del área política y me presenté formalmente a ello, después de pasar las entrevistas, las evaluaciones y los test quedé y desde entonces me vengo desempeñando en esa área trabajando para Greenpeace Argentina.

-Por lo que se sabe Greenpeace está sostenido por aportes individuales, pero también de gobiernos y empresas. ¿Eso no le quita independencia frente a las campañas que realiza y posiciones que adopta?
-Greenpeace está sostenido únicamente por aportes individuales. En Argentina tenemos más de 70 mil socios y alrededor del mundo más de 4.8 millones. Esa es la verdadera posibilidad de existencia de Greenpeace. No tenemos aportes de gobiernos ni de empresas ni de partidos políticos y eso permite la independencia de la organización a nivel mundial. Hay muchos mitos alrededor de Greenpeace, generalmente creados por los intereses o temas que uno toca.

Te doy un ejemplo: hace dos semanas y en relación a la protesta por Basura Cero en la Ciudad, la Vicejefa de Gobierno Gabriela Michetti acusó a GP de cobrar dinero del gobierno porteño durante gestiones anteriores, dicho del que tuvo que retractarse públicamente y con carta documento a la organización, pidiendo disculpas por el "error" ante una intimación promovida por Greenpeace.

-¿En qué acciones te tocó intervenir?
-Cuando trabajaba en GPI participé en la acción de Botnia nadando en el río Uruguay por más de una hora como protesta, haciendo de boya humana. En ese momento en Argentina estaba uno de los barcos de Greenpeace que venía del santuario ballenero austral, el Artic Sunrise, que participó de la acción. La gente que trabaja en las oficinas de GP generalmente participa de demostraciones y acciones, más allá del grupo de acciones que son los que se dedican a eso. La acción del obelisco tiene la misma lógica, es una acción que se realizó para hacer público un reclamo.

Es importante aclarar que las acciones no son el único trabajo de Greenpeace. Hay trabajo constante de los coordinadores de campañas y de la Unidad Política, así como también del área de socios y ciberactivismo o movilización pública. Dentro de una campaña las acciones son la cara visible a través de las que se busca generar información y poner el tema al alcance de la opinión pública. Hay mucho trabajo por detrás, ejemplo de eso es la Ley de Bosques en la que trabajamos en su diseño y en una campaña de junta de firmas (más de un millón y medio en dos meses) para lograr la aprobación de la Ley; la Ley de Basura Cero que se desarrolló a partir de un proyecto presentado por Greenpeace en a Legislatura porteña en 2004 y la Ley de energía eólica. También se está trabajando por el Riachuelo y por la sanción de la Ley de prohibición de lámparas incandescentes (dentro del marco de eficiencia energética) y por una Ley nacional de gestión de residuos eléctricos y electrónicos.

Estamos participando en los ordenamientos territoriales provinciales de bosques nativos establecidos por la Ley de bosques de la cual también participamos en su reglamentación esto entre otras cosas.

Este año también estamos trabajando en la campaña de biocombustibles, señalando los impactos ambientales y sociales que éstos van a generar en la región de América Latina. En mayo de este año estuvimos en Perú en le marco de la Cumbre de Latinoamérica, el Caribe y la Unión Europea reclamando a los presidentes latinoamericanos y europeos no se promueva la generación de biocombustibles de primera generación (agrocombustibles) para ello trabajamos en conjunto con la oficia alemana de GP con una delegación en Lima y otro grupo estuvimos en Machu Picchu realizando una protesta (desplegando un cartel en las ruinas) el día que los mandatarios hacían la visita oficial.

Trabajé para la campaña internacional de ballenas en el marco de la Cumbre Ballenera Internacional realizada en Corea y en Alaska respectivamente y trabajé durante el año pasado por la sanción de la Ley de bosques en la etapa en que la Ley estaba frenada en el Senado.

Vale aclarar que cada campaña que comienza GP se basa en estudios e informes realizados desde la organización con o sin aportes de especialistas de otras instituciones destacadas u otras organizaciones. Para cada denuncia y descripción de problemas siempre presentamos un escenario y propuesta alternativa. GP no se queda en la protesta y la queja.

-Con relación a Botnia, la sensación en que Greenpeace no continuó oponiéndose con el mismo énfasis. Cuál es la posición hoy en relación a las pasteras uruguayas y tu opinión sobre el impacto que genera o generará en el futuro?
-Botnia es sólo una de las pasteras que ha venido a instalarse en la región, otras ya se han instalado en el sur de Brasil y otras tienen proyectado venir en estos años. Botnia fue el "caso testigo". El proceso de instalación de industrias de estas características en la región obedece a una lógica de accesibilidad a los recursos y económica que hacen que la región del cono sur (Argentina, Brasil y Uruguay) sean puntos clave para estos emplazamientos.

En este contexto el reclamo de Greenpeace fue siempre el desarrollo de una política regional conjunta en torno a la admisión de estas plantas, qué tecnologías se debían aceptar y cuáles no, para de esta forma llevar adelante una política sustentable en la materia. Es por eso que desde GP se presentó a los gobiernos en cuestión un "Plan de Producción Limpia" orientado a dar una guía para dicha política. El caso de Botnia es a todas luces el ejemplo de la falta de políticas y estrategias conjuntas de los países, la ubicación de Botnia y Ence (que luego cambia su lugar de asentamiento) en el peor lugar, muestra a las claras la falta de planificación y de políticas regionales para enfrentar un proceso de instalaciones de plantas que se venía y que seguirá viniendo a la región.

El tratamiento del conflicto por parte de los gobiernos vinculados y especialmente el Argentino fue pésimo. Recurrir al Tribunal Internacional de La Haya en lugar de establecer canales de diálogo y acciones conjuntas entre los países, lo que hizo fue patear la pelota fuera de la cancha y cerrar las puertas a todo tipo de diálogo y solución conjunta al respecto. Eso hizo que los reclamos sean cada vez menos potentes y queden en un stand by. No obstante eso y a partir de la presentación del plan de GP en Argentina se ha iniciado desde la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación un plan de reconversión de la industria hacia tecnologías limpias en sintonía con lo propuesto por GP en su informe, porque el problema de las pasteras también es nuestro.

-Desde tu punto de vista ¿cuáles son los cinco problemas ambientales más serios de Argentina?
-Es muy difícil hacer un recorte en diez problemas y más aún un ranking. Uno de los problemas más importante es la deforestación (especialmente producto de desmontes) a partir de la presión que ejerce la frontera agropecuaria sobre los bosques nativos, que no solo genera la pérdida del valioso recurso natural que son los bosques, la biodiversidad y los servicios ambientales que estos brindan, sino también porque este avance motorizado directa o indirectamente por el monocultivo de la soja desplaza comunidades campesinas y avanza sobre el territorio de los pueblos originarios que son expulsados de sus tierras.

La deforestación es a nivel mundial una de las principales fuentes de emisión de CO2, uno de los gases de efecto invernadero que provoca el cambio climático. Por otro lado la situación energética de Argentina es alarmante. Existe una enorme fragilidad debido a la fuerte dependencia de los combustibles fósiles, lo que convierte a la matriz energética nacional en la peor de la región. Pero lejos por cambiar esta matriz incrementando las fuentes de energías limpias y renovables se opta por las peores opciones en la materia, que conllevan grandes impactos ambientales: grandes hidroeléctricas, plantas de energía nuclear, mayor uso del carbón y las peores opciones en materia de biocombustibles.

También debemos colocar dentro de los problemas ambientales la gestión de residuos que es un problema a nivel mundial. El problema de la disposición final de los residuos es un gran problema por la contaminación y enfermedades que generan y por el derroche de recursos, enmarcado en una cultura del consumo y el derroche. Todavía seguimos creyendo que los recursos son infinitos.

-¿Cuál es tu visión de la situación ambiental en Cañuelas?
-Es cierto que Cañuelas no tiene los problemas ambientales de las grandes urbes, no por ello no se debe hacer nada. No obstante para hacer algún señalamiento primero se deben tener estudios al respecto. Creo que lo primero que debería hacerse son estudios de los impactos ambientales generados por las industrias instaladas en la región para ver si cumplen con los estándares apropiados. No sólo el control de los efluentes desviados a los cursos de agua sino también las
emisiones al aire. Por otro lado, una gestión adecuada de los residuos debería ser también un tema a desarrollar junto a la contaminación de la cuenca Matanza/Riachuelo.

-Más allá de estudiar el impacto ambiental, ¿qué se podría hacer desde la escuela y desde la comunidad?
-La educación ambiental debería ser tema obligatorio. Por otro lado la separación de residuos, su recuperación y reciclado es una política que debe llevarse adelante. También hacer hincapié en la eficiencia energética, no sólo para contribuir positivamente ante la crisis en el suministro que vive el país, sino para contribuir a la disminución de las emisiones de GEI.

-¿Qué opinás sobre esta iniciativa de hacer una planta de tratamiento conjunta entre Cañuelas, Las Heras y Marcos Paz?
En relación al proyecto en cuestión y si bien la Ley 13.592 estipula el progresivo cierre de basurales a cielo abierto lo que lleva a muchos municipios a la creación de estas plantas de tratamiento, no puede hablarse de tratamiento de lixiviados o plantas de tratamiento sin una política seria de gestión de residuos que incluya la recuperación de materiales y la disminución progresiva de la cantidad de residuos que se envían a rellenos o plantas de tratamiento.

Para ello es necesario una política municipal acorde a la Ley provincial de gestión de residuos que implique la separación en origen, la recolección diferenciada de residuos y el reciclado y la recuperación de los mismos, y por sobre todo, se deben establecer metas concretas de reducción en la generación y
enterramiento de basura con un cronograma establecido bajo alguna normativa.

Según lo establece el Art. 3 de la Ley provincial 13.592 en el que plantea en sus incisos 3; 4; 6; la consideración de los residuos como un recurso; la minimización de la generación, así como la reducción del volumen y la cantidad total y por habitante de los residuos que se producen o disponen, estableciendo metas progresivas, a las que deberán ajustarse los sujetos obligados y la valorización de los residuos sólidos urbanos, entendiéndose por "valorización" a los métodos y procesos de reutilización y reciclaje en sus formas químicas, física, biológica, mecánica y energética.

Asimismo se está trabajando a nivel nacional por la modificación de la Ley de Presupuestos Mínimos de Gestión de residuos sólidos urbanos bajo un proyecto del Senador Daniel Filmus orientada a transformar la Ley bajo el concepto Basura Cero, esto es colocar en la Ley nacional metas de reducción concretas que deberán ser obligatorias para todas las jurisdicciones del país. En ese sentido
es que deben ir todas las políticas de gestión de residuos.

INFOCAÑUELAS