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Flecha: en busca del sentido

Las legendarias zapatillas Flecha son el símbolo de una época que nos permite recrear parte de nuestra historia. En la Zapatería La Mundial, de Cañuelas, se venden decenas de pares originales.

Las zapatillas Flecha con puntera de goma y una rayita roja en los laterales volvieron como parte de un atuendo de moda, lejos del uso popular que tuvieron a lo largo de sus dos décadas de producción en la Argentina.

Si bien parece exagerado mirar la historia de nuestro país a través de una zapatilla, sí podemos trazar algunos hitos de los que Flecha aparece como un símbolo.

En 1962, Alpargatas  hizo el lanzamiento de la marca de calzado informal Flecha e instauró un nuevo concepto de zapatilla de lona (hasta ese entonces se usaba calzado de cuero). Llegó a producir en serie  un millón de pares mensuales y  se convirtió en el precursor de los calzados deportivos.

Como una postal de los años setenta podemos ver al entonces joven rockero Charly García de jean,  remera hippie  y zapatillas Flecha junto a Nito Mestre, en pleno furor de Sui Generis.

Una flecha que señalaba la izquierda era el logo que se encontraba tanto en la base de goma como en las cajas de color rojo, hasta que el gobierno militar de 1976 obligó a girarla a la derecha. A los soldados de Malvinas les mandaron zapatillas Flecha en lugar de borcegos para abrigarse en medio del desolador invierno de 1982.

El valor económico de este calzado había permitido que fuera usado como parte de la indumentaria de trabajo y deportiva.
A mediados de los ochenta la legendaria  Fábrica Argentina de Alpargatas (fundada en 1885) decidió ponerle punto final a la fabricación del clásico modelo de puntera aserruchada. La producción masiva en serie había entrado en crisis.

AL RUEDO
Una marca de ropa fashion decidió, en 2006, volver a fabricar las tradicionales zapatillas Flecha. Así se pusieron de moda pero a un altísimo valor (que oscila en los $150).  Más allá de esto, muchos usuarios buscan las originales.

La zapatería La Mundial de Cañuelas -fundada el 1º de enero de 1953 y ubicada en calle Del Carmen 632- había guardado decenas de pares cuando el público dejó de solicitar este producto en los primeros años de la década de 1980.

Gabriel Garaffa -hijo de uno los fundadores- se enteró de la demanda de las Flecha, averiguó en Internet y aún antes de que la marca Kosiuko editara la versión renovada del calzado para la temporada 2006 ya sabía del interés de la gente por esta legendaria zapatilla.

Buscó en el depósito y se encontró con unos 60 pares en azul y blanco (con la puntera de goma en serrucho y la típica rayita roja). "Es común que quede saldo de mercadería, así que buscamos y hallamos unos 60 pares en total, de los números 22, 30, 38, 39, 40", relata Gabriel.

"A fines del 2005, en el ambiente se veía venir que K iba a comprar la matriz de Flecha; inclusive vino un chico de Buenos Aires y me compró varios pares. Así que empecé a investigar en Internet y me enteré de las novedades".

Gabriel dice que se pagan valores exagerados en el mercado pero asegura que en La Mundial no están tan caras. "Nosotros tratamos de ser más equitativos con los precios y si bien es una moda, no nos abusamos".

Las Flecha, producidas por  Fábrica Argentina de Alpargatas, fueron un símbolo de la industria nacional y del consumo popular. "Es el símbolo de la ropa y del calzado de trabajo; ha acompañado al movimiento obrero durante gran parte del siglo; qué obrero no ha tenido un par de estas zapatillas".

GIRAR A LA DERECHA
"Flecha va en tu mismo sentido" era el slogan de la marca y el logo consistía en una flecha orientada a la izquierda; las cajas eran de color rojo vivo. En una recordada publicidad, te aseguraban que podías correr más rápido si usabas Flecha.

Gabriel Garaffa contó que al asumir el gobierno dictatorial, en 1976, se obligó a la fábrica a cambiar el sentido de la flecha hacia la derecha pues entendían que de lo contrario la marca daba cuenta de la ideología comunista.

"La flecha de los modelos anteriores al golpe del 76 miraba a la izquierda; es un dato curioso ya que el gobierno de facto miraba a la derecha. Se obligó a cambiar el logo de toda la producción no sólo de las cajas sino también de las zapatillas que tenían la flecha impresa en la base y en la plantilla", explica Gabriel.

MALVINAS
Decíamos, es exagerado ver la historia a través de un calzado pero no es un elemento menor a la hora de ilustrar una época. Cuando el director de cine Tristán Bauer viajó a las Islas Malvinas antes de rodar el filme "Iluminados por el Fuego", comenzó a recorrer la zona y se encontró con los restos de la guerra: cascos, jarritos militares, pilas, cantimploras, maquinitas de afeitar, bolsas de dormir y, entre otras cosas, zapatillas Flecha. "La gente del lugar no ha retirado las cosas", expresó Bauer en el 2005.

"Filmamos en junio, en la misma etapa en que sucedió la guerra. Los soldados vivían con la sensación de que una bomba podía aparecer sobre sus cabezas. Una noche me fui con Edgardo Esteban a recorrer el campo de batalla. Le pedí que me mostrara su posición. Nos sentamos ahí y el viento golpeaba nuestros rostros. Nosotros teníamos las mejores vestimentas, y nos volvíamos a dormir al hotel. Pero los chicos estuvieron más de 60 días bajo ese clima, y andaban con zapatillas Flecha", explicó el director en un artículo publicado en el diario Página 12, en enero de 2005.

Quienes tenemos más de 30 años recordamos que se hacían colectas de dinero, oro y joyas para los jóvenes que soportaban la guerra frente a los ingleses. Pero mientras los soldados esperaban recibir borcegos para apaciguar el frío del sur, recibían zapatillas de lona. Una paradoja más de nuestra historia, una injusticia más de nuestro país,  una imagen más de la guerra, la de los soldados soportando la guerra helada... en zapatillas.

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Como una ironía del destino volvieron al ruedo las zapatillas Flecha; tal vez para muchos alcance con estar a la moda y comprar el carísimo producto K. En otros quizá se mezcle la nostalgia de un tiempo pasado o la búsqueda de aquellos productos que marcaron una etapa.

Sea como fuere, estos consumos no dejan de hablar de nuestra época: la de quienes desean conocer el porqué de las cosas y la de quienes se contentan con  extinguirse en el efímero uso de un producto más. 

Telma Martines
INFOCAÑUELAS