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La boda soñada

El intendente de Cañuelas, Gustavo Arrieta, y la jefa de Gabinete, Marisa Fassi, celebraron su casamiento en la estancia La Figura de Uribelarrea. Fue una fiesta sencilla, con 200 invitados. “Te juro amor eterno”, dijo la novia. “Gracias por hacerme todos los días mejor persona”, respondió el novio.

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La refinada estancia La Figura fue la escenografía elegida por Marisa Fassi y Gustavo Arrieta para celebrar la boda que soñaron luego de 14 años de convivencia.

Unos 200 invitados se dieron cita en el casco colonial fundado por Carlos Pellegrini a mediados del siglo XVIII.

Los protagonistas de la noche llegaron a las 23 y se tomaron una hora para saludar personalmente a cada uno de los invitados. Marisa lució un delicado vestido blanco con apliques en marfil.




A la medianoche, la pareja se dirigió la pequeña isla ubicada en el lago de la estancia, donde los aguardaba un pesebre y los patos que serpenteaban entre velas y flores iluminadas.

Allí, frente a los amigos, familiares y funcionarios que observaban al otro lado del puente, se juraron amor para siempre.

“Soy una persona agradecida, la vidas me ha dado hijos maravillosos y me ha dado a Marisa, a quien empecé a elegir hace 14 años, todos los días. Lo de hoy es tan importante como seguir eligiéndonos todos los días. Te agradezco por haber llegado a mi vida y hacerme todos los días mejor persona”, dijo él.

“Sos el novio más lindo del mundo, el compañero de vida, de lucha, de ideales. Te juro amor eterno, no existe nada en el mundo que pueda hacerme sentir lo que vos me hacés sentir”, respondió ella.

Intercambiaron un crucifijo y una pulsera como obsequio de bodas mientras una lluvia de fuegos artificiales era el telón de fondo en una noche de calidez y estrellas.

La fiesta continuó con la cena al aire libre, compuesta por asado, ensaladas y helado.

A las 2 de la mañana se proyectó un video con los mejores momentos de la vida personal y política de la pareja. Hubo cerrados aplausos cuando aparecieron las fotos con Néstor Kirchner, Alberto Ballestrini y Cristina Fernández.

Una carta enviada por Elías –el hijo de Arrieta que se encuentra estudiando en Cuba- fue otro momento emotivo de la fiesta, que continuó hasta las 7 de la mañana.

Un desayuno bien criollo, con mate y tortas fritas, compartido por el círculo más íntimo de la parejas, fue el cierre de la fiesta soñada.

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