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Bronca y reclamos frente a la comuna de Cañuelas

Desde las 9, unas 2 mil personas esperan la palabra de la intendenta, que sigue recluida con los ministros Casal y Arrieta, presa de un ataque de llanto y nervios. El crimen de los hermanos Massa sigue sin esclarecerse: hubo allanamientos pero no hay detenidos. Mirá el video.

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Arrieta y Fassi, con el rostro desencajado. Quisieron hablar, pero se fueron insultados.

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Indignados por el crimen de los hermanos Leonardo y Marcelo Massa, unos 2 mil vecinos de Cañuelas aguardan desde la mañana frente al palacio municipal, esperando que la intendenta Marisa Fassi salga a brindar explicaciones.

La manifestación transcurre sin incidentes, pero con mucha bronca. Hubo constantes insultos hacia la mandataria y la cúpula policial, con frases como “que renuncie” y “que se vayan todos”.

Cerca del mediodía un importante grupo de vecinos copó el hall del municipio. Desde ese momento todo fue gritos y tensión.

La intendenta decidió bajar desde su despacho en dos ocasiones. La primera vez estuvo acompañada por el ministro Gustavo Arrieta y el jefe de la policía bonaerense, Hugo Matzkin.

Ante los insultos de los vecinos, se replegaron detrás de un cordón de la Infantería y volvieron a encerrarse en la planta alta.





Una hora más tarde la intendenta volvió a bajar al hall municipal, acompañada por el ministro Casal, quien –para descomprimir la tensión sobre la jefa comuna– dijo que la seguridad era responsabilidad de la Provincia. La frase enardeció aún más a los manifestantes, que volvieron a insultarlos reclamando su renuncia.

Antes de salir de escena Casal confirmó que se realizaron ocho allanamientos, pero sin resultados positivos hasta el momento.

Más tarde una comisión de vecinos integrada por Gustavo Sacco (Cámara de Comercio); Héctor Foressi y Beto Guarnieri (Cocatra); Pablo Bustillo (Sociedad Rural) y Alfredo Martínez, Santiago Mac Goey y Gaston Capellari, en representación de la comunidad, mantuvieron un encuentro con las autoridades.

Al término del encuentro uno de ellos describió que la intendenta se encontraba “llorando, presa de un ataque de nervios y de pánico”.

Abajo la gente seguía aplaudiendo, reclamando su presencia. Un grupo de empleados municipales armó un equipo de sonido, ante la posibilidad de que la intendenta salga a hablar desde unas de las ventanas superiores del palacio municipal.

Mientras tanto, los comercios del centro de la ciudad permanecen cerrados, en señal de duelo.


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